La Democracia Cristiana en la nueva etapa

La Democracia Cristiana se ha reunido para reflexionar sobre su presente y futuro político.Es un diálogo que recién se inicia, pero ya lo debatido en su Consejo Nacional permite vislumbrar lo que será la línea de acción de este partido en el período próximo.

Probablemente lo central de la posición falangista se agrupe en tres conceptos principales.

Antes que nada, ratificar el compromiso con la campaña presidencial en segunda vuelta, su respaldo a la futura presidenta Bachelet y a su programa de gobierno; en segundo lugar, aprender las lecciones de sus triunfos y derrotas realizando un trabajo político sistemático con visión estratégica y, tercero, prepararse para tomar posición en los debates de fondo que nos esperan a todos.

El respaldo a Bachelet y su gobierno es algo que no porque parezca obvio debe callarse. Es una frase que dice más de lo que aparenta. El análisis de los resultados electorales en primera vuelta deja muy bien parada a la actuación de la Democracia Cristiana.

Es uno de los partidos que puede decir, distrito a distrito, circunscripción a circunscripción, que sus candidatos a parlamentarios trabajaron en completa sintonía con Michelle Bachelet. Desde el PDC no hay fuga de votos hacia ningún otro candidato.Los análisis electorales muestran una fidelidad completa. No siempre ha sido así en los demás casos.

Ahora la Falange tiene por misión completar un esfuerzo electoral en plena coherencia con lo que ha hecho hasta ahora. Nuevamente se tiene que ratificar que allí donde el partido es fuerte, los resultados de la candidata de la Nueva Mayoría siguen siendo marcadamente favorables.

Esta es una tarea política de envergadura puesto que la segunda vuelta tiene desafíos adicionales.Hay dificultades mayores al momento de motivar a los electores a concurrir a las urnas, el ambiente es más de navidad que de campaña, hay cierto cansancio producto de un resultado que aparece como resuelto y es aquí donde se muestra la voluntad real de respaldo partidario a un mandatario y a un gobierno.

En segundo lugar, la DC ha de demostrar que ha aprendido las lecciones que se desprenden de sus derrotas y victorias electorales, que son muchas y muy relevantes. No por nada este es el partido que más rápido y de manera más sistemática está abordando el análisis del resultado de estos comicios. Se trata de asumir que los mayores aciertos y errores que explican los resultados son los propios antes que los ajenos. Mejorar en enmendar antes que justificarse o vanagloriarse de los éxitos.

De las derrotas se puede concluir que la excesiva confianza en los meritos de los candidatos y en la certeza inicial en un triunfo “seguro”, son malos consejeros.

Se puede concluir que nada reemplaza el trabajo electoral emprendido con anticipación y, por cierto, que en la determinación del resultado final tiene mucho que ver el haber sabido cuidar los espacios propios, las comunas donde se tiene el mayor apoyo, y la calidad e inserción temprana de sus candidatos a todo nivel.

De las victorias electorales se puede aprender el valor de persistir en torno a las grandes resoluciones estratégicas ya asumidas. En este caso, el PDC ha adoptado, desde hace un tiempo, la decisión de favorecer el reemplazo generacional de sus líderes, abriendo mayores espacios a los jóvenes en la competencia por el favor ciudadano.Cuando se gana o se pierde en el camino correcto, siempre se está avanzado hacia la meta. Siempre y cuando la constancia y el temple nos hagan compañía en el camino.

De igual modo, los triunfos han ido de la mano de la búsqueda permanente de sintonizar con los nuevos electores; la adaptación al escenario posterior al de las grandes movilizaciones ciudadanas; el reconocimiento de la importancia de la cercanía afectiva y de la capacidad de hacer el trabajo de calle y de contacto directo.

Donde quiera que se vean las grandes enseñanzas dejadas por las elecciones del 17 de noviembre, se pueden encontrar también las principales tareas que la DC debe emprender para actualizar ideas y organización al nuevo escenario político y social del país.

De allí que ya esté en preparación un Congreso doctrinario y también estratégico que empieza en abril, pero que ocupará parte importante del año; del mismo modo se prepara la modernización de su estructura y normas de funcionamiento interno y un énfasis especial en la búsqueda de nuevos liderazgos.

Sin duda en esta misma línea, la Falange está obligada a darle continuidad a la promisoria tendencia a la recuperación electoral que ha visto concretarse, ya antes en la elección municipal y ahora en la elección de diputados.

En el intertanto, de aquí a los próximos compromisos electorales, el partido ha de proponerse ser un polo de atracción de independientes y actores políticos cercanos que le permitan acrecentar el área de trabajo colaborativo más allá de las fronteras de su militancia y su ámbito de influencia.

Definitivamente, el aislamiento no es una alternativa válida para un partido en crecimiento y despliegue.En la misma línea la mantención del entendimiento con el Partido Socialista sigue siendo un factor clave.

Por eso la tercera gran línea de trabajo en el caso de la Democracia Cristiana es el de la anticipación a nivel del debate y del discurso.En este sentido no hay que esperar a nadie y hay que abordar los temas de interés ciudadano antes y mejor que otros.Con esto no se hace otra cosa que darle continuidad a un sello de innovación y capacidad de asumir riesgos con sentido político, que la DC viene mostrando en las últimas etapas.

No por nada este es el partido que más primarias ha desarrollado en Chile, el que tiene la bancada de parlamentarios más activa en la denuncia de abusos y la polémica con el oficialismo, el que ha bajado más consistentemente el promedio de edad de sus representantes populares electos, el único que presenta el desarrollo de sus debates internos más importantes trasmitidos por internet, entre otros aspectos dignos de destacar. Ahora se trata de aplicar esta misma dinámica a nivel de las propuestas.

La DC ha de adelantar en su interior las grandes definiciones programáticas que se tienen que adoptar en el próximo tiempo.Sancionar todo aquello que sea materia de acuerdos por mayoría, establecer libertad de acción en aquello que sea opinable o comprometa la conciencia de las personas, y relevar temas de alto interés ciudadano que no han tenido hasta ahora espacio en el debate político.

Con lo dicho hasta ahora no quiero sacar la conclusión de que todo va bien para el PDC y que tiene su futuro asegurado.

Lo que quiero afirmar es que este partido tiene la posibilidad cierta de validar su vigencia política y postular a un rol conductor en la centroizquierda.

Sobre la base de privilegiar su unidad interna, asegura el respeto de un pluralismo convergente en sus debates, su apertura a los movimientos sociales y adelantando propuestas que interpreten a la mayoría ciudadana, asumir un rol de mayor liderazgo es un objetivo alcanzable.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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