La opción conservadora por las campañas del terror: los casos de Arturo Alessandri y Pedro Aguirre Cerda

En el contexto de la campaña electoral en curso han proliferado -en esta época de las redes sociales e internet- las denominadas fake news, asegurando que se desencadenará toda clase de imaginarias calamidades en el evento de que la ciudadanía imponga finalmente la candidatura del progresismo. No pocos han rememorado la influencia de esta estrategia en el desenlace de los comicios presidenciales de 2017.

De la misma forma se ha recordado su ocupación, con otras herramientas de propaganda, en el plebiscito del 5 de octubre de 1988 y las primeras elecciones del 14 de diciembre del año siguiente, para el término de la dictadura. Señalaban que si triunfaba el No o Patricio Aylwin era electo Presidente de la República se impondrían el caos social y económico, y la dictadura del comunismo. De la misma forma, son conocidos los casos de las "campañas del terror" desencadenadas en contra de las candidaturas de Salvador Allende en 1964 y 1970.

Sin embargo, hay precedentes de más larga data y que, mirados con la perspectiva del tiempo histórico, pueden resultar sorprendentes, aunque tienen en común la mentira que induce al temor como herramienta movilizadora de la conducta electoral de las personas.

A mediados de 1971, en el marco del Primer Encuentro Nacional de Profesores de Ciencias Sociales, los académicos Gabriel Salazar, Gonzalo Piwonka y Leonardo Castillo realizaron una selección de textos y materiales sobre la historia contemporánea de Chile. Allí había ejemplos de las "campañas del terror" desencadenas desde el mundo conservador contra Arturo Alessandri Palma y Pedro Aguirre Cerda.

En el primer caso, se trataba de un editorial en "El Diario Ilustrado", del Partido Conservador, firmado por Joaquín Díaz Garcés y publicado el miércoles 12 de mayo de 1920.

Díaz Garcés fue un escritor y periodista chileno que en 1900 colaboró con su amigo Agustín Edwards en la fundación de "El Mercurio" de Santiago, en el que llegó a ser director. Luego, en 1902, participó en la fundación del diario "Las Últimas Noticias", y en 1905 será el primer director del semanario "Zig Zag".

El texto señalaba: "Arturo Alessandri... es ambicioso y audaz. Por su raza es un italiano del Renacimiento. Por su estructura mental un caudillo a la sudamericana... No se conformará con la derrota moral del sistema político... si llegase a Presidente de la República ¡adiós instituciones! Las barrerá... y comenzará demasiado tarde para nosotros el régimen del cual salimos en 1830, el de los (Manuel) Estrada Cabrera, el de los Pancho Villa, el de esa clase de aventureros políticos que se han obstinado en salvar a los países de este desventurado continente, pero dejándoles en estado tal que no es posible salvarlos por segunda vez".

El contexto histórico: Arturo Alessandri Palma integraba las filas del Partido Liberal y en 1920 presentó su candidatura presidencial en representación de la "Alianza Liberal", una coalición integrada por un sector de los liberales y por fuerzas políticas de una orientación progresista moderada como el Partido Radical y el Partido Democrático, muy influido este último por las ideas de avanzada de Francisco Bilbao y en el cual hasta 1912 había militado Luis Emilio Recabarren, luego fundador del Partido Comunista.

Alessandri hacía un discurso favorable a las demandas sociales de los trabajadores y a introducir cambios institucionales que perfeccionaran la democracia.

Su competidor era Luis Barros Borgoño de la "Unión Nacional" o "Coalición Conservadora", cuyas fuerzas principales eran el Partido Conservador, el sector más derechista del Partido Liberal y el Partido Nacionalista, de escaso peso electoral y efímera existencia, pero por un largo período referente histórico indiscutido de la derecha radical (por lo menos hasta que se convirtieran al neoliberalismo).

Más allá de la inestabilidad del primer período presidencial de Arturo Alessandri, por la dura oposición conservadora y la irrupción de los militares en la política, lo cierto es que heredó para Chile la Constitución Política de 1925, que estableció la separación de la Iglesia Católica del Estado, pendiente desde la Independencia y que fue el pacto social que reguló la convivencia institucional del país por casi medio siglo.

El segundo caso fue sobre Pedro Aguirre Cerda, candidato del Frente Popular, y remitía a un texto que fue publicado también por "El Diario Ilustrado" el 8 de octubre de 1938, firmado por el senador Ladislao Errázuriz Lazcano, quien integraba el Partido Liberal y en 1924 estuvo a punto de ser abanderado presidencial de la Coalición Conservadora mientras Alessandri permanecía fuera del país.

Señalaba: "El triunfo del Frente Popular es sinónimo de revolución social inmediata y no puede terminar sino en una sangrienta tiranía". Agregaba: "Los partidos burgueses que acompañan a los marxistas, son sólo la primera víctima de su acción parasitaria y corrosiva, la pantalla tras la cual preparan la absorción del poder y la instauración de la dictadura del proletariado (...) Los hombres pantallas, que ocultan, como en toda revolución, el avance arrollador de la jauría devoradora, emplean aquí -como en otras partes- su oratoria meliflua e insinuante para tranquilizar a sus conciudadanos".

Y sostenía: "¿No sabemos acaso que los próximos acólitos del candidato frentista, sus lugartenientes más caracterizados, han hablado ya, en plazas y teatros, que deben aplicarse los cuchillos para el degüello de los capitalistas y de las cuerdas que se están torciendo para colgar a los burgueses?".

El Frente Popular fue una coalición progresista integrada por los partidos Radical, Socialista, Comunista y Democrático, que en 1938 presentaba la candidatura presidencial de Pedro Aguirre Cerda, un radical moderado que fue ministro de Estado en el primer gobierno de Arturo Alessandri. A esas alturas, éste ejercía su segundo mandato, habiendo logrado el reagrupamiento de conservadores y liberales, y asumiendo una orientación claramente de derecha. Ya habían olvidado las imputaciones que lanzaron en su contra en 1920.

Alessandri y la alianza de derecha promovían la postulación presidencial de su ex ministro de Hacienda, el magnate Gustavo Ross, quien fue derrotado por Aguirre Cerda.

Por cierto, en el período presidencial del Frente Popular no hubo dictadura del comunismo. Fomentó la educación pública, creando más de mil escuelas y el número de estudiantes de los colegios primarios creció desde 110 mil en 1938 a cerca de 620 mil en 1941. Asimismo, promovió la educación técnica e industrial. Desarrolló programas y políticas públicas para combatir la pobreza y fortalecer la salud pública. Creó la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) con el fin de promover la industrialización del país y que fue fuertemente resistida por la derecha en el Senado.
Uno de sus ministros, a cargo de la cartera de Salud, se llamaba Salvador Allende.

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