Los treinta años del No y el Sí pero No

Al cumplirse los 30 años del triunfo del NO en el plebiscito de 1988 se han producido hechos y relaciones extrañas y casi incomprensibles para quien no conozca la psicología de la política chilena.

Lo primero ha sido la respuesta  concordada en la inmensa mayoría de las comunas del país hasta culminar en la asamblea de la calle Bulnes,  en Santiago con una multitud de cerca de 30.000 asistentes. La conmemoración  llena de alegría recordó plenamente el espíritu del plesbicito de 1988.

Lo segundo fue el sentido unitario que no se había logrado hasta la fecha por  negligencias  mutuas de los partidos, o mejor dicho, de algunos dirigentes o las autoridades de algunos partidos de oposición. Creo sinceramente que podemos tener fe en un futuro para reforzar el sentido fundacional de la centro-izquierda que  permita volver  a derrotar a la Derecha.

Lo tercero ha sido la tremenda frialdad de los personeros de Gobierno y los partidos  oficialistas para celebrar también el triunfo del NO en circunstancia que la inmensa mayoría de ellos sustentaron la dictadura desde el mismo día del golpe Cívico Militar de la Derecha.

Lo hicieron  bajo la consigna que es una fiesta republicana que a todos pertenece y apoyados de una capacidad publicitaria pocas veces vista.   Conozco desde hace mucho tiempo a los más antiguos  del oficialismo y los respeto por lo inteligente y capaces de hacer esta jugada, pero en verdad, es un exceso en la interpretación de la historia que supera la seriedad de la política. Parece una farándula hablada en esperanto.

Lo  último que quiero mencionar es que a partir de ahora tenemos todos los partidos de oposición la tarea de responderle a quienes celebramos los 30 años sinceramente con un compromiso de unidad mañana mismo.

No podemos dejar de recoger el mensaje que nos emitió mayoritariamente el pueblo chileno.

Sigo pensando que nuestro apoyo a los temas que nos solicita el gobierno lo podemos entregar desde el Congreso como siempre en la historia de Chile sin confundir a la ciudadanía.

Espero que la Directiva Nacional o el Consejo Nacional fijemos un rumbo claro en la Centro-izquierda, si eso se plantea claramente tendremos la autoridad moral y política para exigirle a otras fuerzas para actuar de la misma manera. En nuestro partido es posible lograrlo con un camino claro.

Trabajo sin reposo por la unidad y claridad.

Ideas claras en nuestra identidad comunitaria.

Consecuencia de vida para pensar y vivir de la misma manera.

Fraternidad y respeto entre nuestros camaradas.

Manos limpias, obligación de todos.

Unidad interna en libertad disciplinada.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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