Nuestra desigualdad es el mayor freno para el desarrollo

Las sociedades desiguales tienen intereses contrapuestos que hacen muy difícil conciliar con el bien común.

Después de recorrer países como Finlandia, Dinamarca, Suecia, Austria y Estonia, es imposible no quedar sorprendido con sociedades tan bien estructuradas socialmente, con una gran igualdad social. No se ven ni grandes ricos ni muchos pobres.

Solo para mostrar algunas señales. Nos sorprendió ver un transporte público de gran calidad, siendo los trenes y metros su espina dorsal, los que funcionan con una eficiencia y puntualidad increíble.

El desarrollo urbano está claramente definido y no existen en sus zonas importantes e históricas, grandes edificios de altura que afecten las características y la estética del sector y la ciudad. Los Puertos Marítimos son una joya y se le da la importancia que merece al movimiento turístico de cruceros.

Un país pequeño como Estonia de 1.300.000 habitantes, tiene más de 6 puertos para estas embarcaciones de atraque en Tallin su capital. 

El turismo hace contribuciones importantes a la economía; crece a un ritmo del 11 % anual y ya representa un 7 % del PIB.

En nuestro país el ferrocarril fue dejado de lado por mucho tiempo y se potenció el transporte terrestre. El transporte ferroviario de carga y pasajeros que es de gran valor para un país tan largo como el nuestro, se dejó de lado para potencia al sector privado. 

Es cierto, el ferrocarril no es un negocio que se autofinancie y en todo el mundo está subsidiado, pero a la hora de la toma de decisiones no se tuvo en consideración su rentabilidad social y su condición de ser un sistema mucho más limpio en cuando a emisión de CO2.

Hace más de 20 años que se viene discutiendo el tren rápido Valparaíso - Santiago, a la fecha no hay solución. Justificaciones muchas. Pero en definitiva son los intereses de las empresas de transporte terrestre quienes intervienen para que no prospere, ya que afectaría seriamente su negocio.

El Gobierno lo ha puesto un interés prioritario, los habitantes de la región esperamos no sea un nuevo volador de luces.

Lo mismo con el metro al aeropuerto. Servicio que existe en casi todas las grandes ciudades del mundo, en Chile sigue pendiente, aún cuando la distancia entre la estación San Paulo y el Aeropuerto sea un tramo corto. Si existiera, ¿como se vería afectada la Jauría de taxistas que están al asecho de clientes, entre otros sectores?

En el ámbito del desarrollo urbano. Es conocido nuestro desorden urbano, más allá de los consabidos planos reguladores que están siempre en controversia con el potente gremio de la construcción, propietarios en nuestro país de actividades de todo tipo. Desde Cajas de Compensación, Isapre, clínicas y un sinnúmero de otras actividades.

Su poder es claro y su objetivo la mayor rentabilidad del metro cuadrado. Por lo mismo, su mayor intención es llenar las ciudades de edificios. Les invito a ver la comuna de Concón, sinceramente increíble. Una mole de cemento por todos lados. No les preocupa, ni les interesa las ciudades, su entorno verde, su calidad de vida.

El bien común nuevamente está supeditado a los intereses de un poderoso sector, que generando mucha actividad económica e intensiva en mano de obra, la transforma ésta en un arma de presión para los gobiernos comunales y nacionales.

En el debate de la situación de Valparaíso está su destino marítimo, los que quieren intervenir el borde costero para actividades comerciales y/o turísticas y los que quieren que el puerto de carga se amplíe.

Sorprende que siendo una ciudad turística a la fecha no tenga un puerto de atraque para cruceros. Se está recién discutiendo el tema y hay empresas que han ofrecido construir un nuevo muelle para este fin. Pero pasa y pasa el tiempo. Año a año hay que lidiar con los problemas que ocasiona el que no existan adecuadas condiciones para el turismo de pasajeros.

Pugnas de intereses actúan en este debate y al final Valparaíso como ciudad se sigue desperfilando cuando debiera claramente hacer una reconversión de ciudad portuaria de carga a ciudad portuaria de transporte de pasajeros. El crecimiento del turismo en el mundo está creciendo exponencialmente y entre ellos el transporte marítimo de pasajeros.El 2018 el crecimiento del turismo a nivel mundial fue del 6% sobre el año anterior. Esta cifra es muy superior al crecimiento de la economía mundial, que en ese año fue del 3.7%. En ese año se generaron 1.400 millones de llegadas de turistas internacionales. Hay muchos países y entre ellos los del báltico que ya están apostando a que esta sea una de sus principales industrias.

Parece evidente que el mayor desarrollo conlleva una mayor destinación de recursos al ocio y al turismo. El futuro claramente va en esa dirección.

El atractivo que significa Valparaíso para el mundo puede transformar esta actividad en la principal para la ciudad, lo que sería muy coherente con su historia, con su declaración de Patrimonio de la Humanidad. El Turismo es una actividad que involucra a muchos sectores y de gran intensidad de mano de obra. Esta es la oportunidad de desarrollo para la ciudad, sin embargo, en Valparaíso se sigue discutiendo y poco o nada de avanza en esta dirección a causa de “los intereses en juego”.

Nuestro sector privado(gran empresa) es de una gran boracidad y mientras no se logre morigerar sus intereses con el bien común, estaremos limitando nuestro real desarrrollo.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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