Para entender lo que pasa en Chile

Es erróneo creer que el crecimiento disminuye la desigualdad y la pobreza. Esto se muestra con un ejercicio simple. Una sociedad tiene dos estamentos, el Trabajador y el Empresario, en un régimen capitalista, cada uno es el 50% de esa sociedad.

Tras un año de producción, ventas y descuento de impuestos, el empresario reparte la ganancia de  $1.000.000, o un millón de pesos, dando $100.000 al trabajador y se deja $900.000 para él. La desigualdad en el ingreso es $800.000.

Los economistas calculan el índice de Gini de desigualdad basado en la distribución del ingreso según distribución de la población: el 50% de esa sociedad como estamento Trabajador recibe el 10% de la ganancia y el Empresario recibe el 90%, el índice es más complejo pero con esto basta para el ejercicio.

El límite de la pobreza es en esa población $150.000, entonces, todos los trabajadores son pobres. El Trabajador reclama porque la repartición de la ganancia es desigual. Ellos han producido las mercancías y deberían recibir lo mismo que el Empresario, quien  responde que así es el sistema capitalista. El Empresario, el dueño del capital y de la empresa, una vez producidas las mercancías se las expropia al Trabajador y la ganancia es repartida solo por él, que es propietario de todo.

El Trabajador dice, esto es no-democrático, impositivo, expropiador. El Empresario insiste, así es el sistema capitalista, yo les distribuyo lo necesario para mantenerse vivos y con energías para trabajar y satisfacer alguna otra necesidad.

El Trabajador concluye que no tan sólo hay inequidad de ingreso sino que de poder, porque el Empresario puede fijarles el salario y todas las condiciones de trabajo y ellos no pueden fijarle ninguna a él, es una asimetría injusta; además hay inequidad de propiedad porque solo el Empresario es el propietario de todo.

El Empresario dice, usted firmó el contrato y así es la ley y la Constitución. Si no le gusta no trabaje aquí. Agrega, si trabaja más y crece la empresa se acabarán sus penurias y superará la pobreza.

Al año siguiente la empresa crece al doble, la ganancia es $2.000.000. El Trabajador recibe $200.000 y el Empresario $1.800.000.

El Empresario dice al Trabajador, ve, superó la pobreza de $150.000 y el Gini quedó igual: 50% de la población Uds. reciben el 10% del ingreso y  yo recibo el 90%.

El Trabajador reclama, el Gini es falaz y disfraza la desigualdad absoluta, porque el ingreso del Empresario ahora tiene el doble de la diferencia con el del Trabajador, $1.800.000-$200.000 = $1.600.000; el crecimiento capitalista sólo aumenta la desigualdad absoluta.

El Empresario dice, yo cumplí, Uds. han superado la pobreza. El Trabajador replica, no es cierto, porque estoy encalillado y si descuento las deudas estoy bajo $150.000, no superé la pobreza y la desigualdad absoluta se duplicó.

El Empresario concede, usted está en lo correcto, además la deuda la tiene conmigo, su salario al final me lo devolverá, en comida, alojamiento, energía, agua, y otras necesidades básicas, empresas que son mías.

Yo satisfago esas necesidades y otras como capitalizar, casas de veraneo, lujosos vehículos, artefactos sofisticados, viajes por el mundo, etc.

El Trabajador dice, es injusto ¿de dónde le vino su riqueza primera y la pobreza que yo apenas soporto, ya que ambos trabajamos por igual?

El Empresario dice, eso vino de Dios, por herencia, no debe rebelarse, está prohibido.

El Trabajador concluye, la religión es como un opio para nosotros, y si se quiere nivelar el ingreso hay que poner un impuesto alto a la ganancia total y no solo a los bienes raíces.

Continúa el Empresario, Uds. dieron una batalla para ir hacia una sociedad más justa, no capitalista, más colaborativa, solidaria, con sistemas de comuneros, cooperativas, empresas de autogestión, economía ecológica y no neoliberal, nacionalizar todo, ser un Chile autónomo, un Estado fuerte y con poder sobre las empresas.

Nosotros con ayuda alienígena exterminamos esas ideas a sangre y fuego, redujimos las empresas del Estado, todo vestigio de salud, educación, servicios estatales solidarios, parte importante de la previsión, energía, agua, caminos, minería, el litio, es decir, aquellos cuya propiedad era del pueblo chileno, pasó a nuestras manos. Usted con $200.000 tiene lo suficiente.

El Trabajador se queja, un palto que recibe 70 litros de agua diario por canales de regadío vale más que yo, que recibo 50 por aljibes, concluye que hay que cambiar las relaciones de coexistencia y poder en Chile, debe haber una conversión valórica y acuerdo social sobre la naturaleza, el ser humano, la relación entre ambos, ir a un modelo de economía solidaria y ecológica, revisar el sistema de propiedad, crear el sistema de pertenencia, restablecer el Estado de Chile, recuperar a Chile para todos los chilenos equitativamente, lo que pasa por otra Constitución.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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