Señales de un estadista que nunca fue

El gobierno ha intentado etiquetar una serie de reformas que buenas o malas, oportunas o no, fundamentales o accesorias hoy están carentes de contenido... porque resulten o no, se aprueben o no en el parlamento, el gobierno lo que quiere, es sacar ventajas en las encuestas en forma inmediata, y es por eso el intenso cacareo de anuncios que, en general al menos en la forma, están en sintonía mayoritaria con la gente, que quedándose con las etiquetas de las ideas, las suscriben, dado que el Presidente ha descendido en las encuestas y el objetivo es revertir esa caída a casi cualquier precio.

Está bien, está en su derecho, pero cuando esto es la política de Estado y se abusa de un recurso frágil y carente de contenido, se termina por ganar en el corto plazo pero perder en el largo, considerando que una vez más, al gobierno estaría perdiendo su relato.

En estos días, la prensa analiza con detención que las medidas propuestas en las últimas semanas por Piñera buscan reposicionarse en las encuestas.

Muchos de los proyectos de ley o serán rechazados por el Congreso, a sabiendas que el ejecutivo no cuenta con la mayoría en ninguna de las dos Cámaras, o de aprobarse, las leyes no se despacharán como el gobierno quisiera.

El Presidente lo sabe y se lo han dicho hasta el cansancio, incluso gente de Evópoli, que ve con preocupación las dimensiones que ha adquirido la estrategia.

Sin embargo, a Piñera le gusta perseverar, no escucha consejos y tiene a los ministros dando explicaciones que no siempre comparten.

La estrategia comunicacional que apunta a satisfacer las encuestas en temas que son populares y populistas busca, más que instalar una agenda, complacer las gruesas expectativas de la opinión pública, que no siempre están alineadas con una política buena y justa para todos.

Estas demandas serían el volver a seleccionar alumnos en los liceos (Admisión justa), que los rectores tengan más atribuciones para echar niños de los colegios (Aula segura); que la policía detenga a todos los sospechosos que pululan en la calle (Detención por sospecha a menores de 14); eliminar el Transantiago (poniendo el nombre de RED para un transporte que sigue siendo el mismo); pretender organizar el mundial del 2030; alardear con la ayuda humanitaria a Venezuela, un volador de luces sin ningún efecto real, al revés,  el episodio quizás fortaleció más a Maduro ¿Ud. cree que sirvió de algo su viaje a Cúcuta?

En realidad, ninguna de esas medidas sirve de mucho, son voladores de luces, frases para hashtags, monsergas para redes sociales, cuñas para la Ministra Secretaria general de gobierno, útil parafernalia crear un país en blanco y negro.

Si no estoy con “Admisión justa” estoy por la admisión injusta, si no me gusta el proyecto “Aula segura” estoy con los delincuentes, si no apoyo el viaje de Piñera a Colombia (qué papelón), soy cómplice de la dictadura de Maduro.

Por eso de a poco aparece el fantasma del Piñera 1, grandilocuente y verborreico, tuiteando diez veces al día con las mismas ideas, como adolescente encolerizado, intentando dar señales, puras señales, para quedar en la Historia como el estadista que, al parecer, ya nunca fue.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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