Una inmensa mayoría de mujeres

Durante este año hemos sido testigos y partícipes de uno de los movimientos sociales más potentes y transversales de las últimas décadas, el llamado “levantamiento feminista”, que se ha tomado todos los espacios públicos de discusión, poniendo en un primer plano la necesidad urgente de que nuestra dignidad y derechos sean respetados como también para acceder a las oportunidades que merecemos y así asumir las responsabilidades que queremos tomar como ciudadanas, trabajadoras y muchas, como jefas de hogar. 

Reconociendo el inmenso aporte de este movimiento, cuyas principales artífices han sido las universitarias, quisiera en esta oportunidad poner el foco en otros grupos de mujeres que no han podido participar en las manifestaciones, quizá porque como sociedad nos hemos acostumbrado a verlas menos, pero que siguen pagando los altos costos de la inequidad de género.

Ellas son las mujeres que en cada rincón de Chile intentan sacar adelante a su familia en las poblaciones, mujeres de campamentos, de sectores rurales de difícil acceso, mujeres de pueblos originarios, inmigrantes que han dejado su tierra con la esperanza de encontrar un mejor futuro para ellas y sus familias, mujeres privadas de libertad que desesperadas por las múltiples necesidades han cometido errores cuyas consecuencias les restan aún más oportunidades en esta sociedad, mujeres adultas mayores, que tras una vida de sacrificios enfrentan sus últimos años en situación de precariedad, abandono e inactividad. 

El foco que la Fundación Prodemu, institución de la Red de Fundaciones de la Presidencia de la República, quiere poner en el trabajo con estos grupos de mujeres no es antojadizo.

Buscamos impactar e intervenir a través de lo que llamamos “Academia Prodemu”, con cursos de formación, talleres, acompañamiento y asesorarías que mejoran la calidad de vida de estos grupos de mujeres.

Queremos disminuir el aislamiento y desconocimiento general que tienen las mujeres inmigrantes haitianas, por ejemplo,  producto  de la barrera idiomática.

Por otro lado, como sociedad  tenemos la responsabilidad de integrar la cosmovisión de los pueblos originarios, su cultura, y aprender de ella.

A la fecha,  Prodemu ha trabajado con más de 2.600 mujeres de distintas culturas originarias que han encontrado un espacio para compartir con otras y desarrollarse manteniendo sus tradiciones. 

También estamos en los penales femeninos apoyando distintas estrategias pedagógicas de desarrollo personal y colectivo y capacitándolas en un oficio para su reinserción. En Arica, por ejemplo, un 23% de las participantes de Prodemu son privadas de libertad.  

Y, por último, queremos dignificar a las adultas mayores, porque su experiencia enriquece a las generaciones venideras de mujeres. Queremos acercar a ellas la oferta programática del Estado y apoyarlas en aprovechar sus beneficios.

Trabajamos con más de 10.000 mujeres adultas mayores, que representan un 17% de las participantes en nuestros programas, lo que da cuenta de su relevancia y presencia en todos los rincones del país. 

El llamado, desde nuestra oferta y quehacer, es mirar a estas mujeres que no marchan y a ser cada vez más eficaces en el desarrollo e implementación de políticas públicas que lleguen más y mejor a sus realidades.

Nos ocupa y preocupan las mujeres más vulnerables, camino en el que nos hemos encontrado con importantes aliados que suman sus capacidades y esfuerzos para que Chile sea el país que las reconoce más allá de su visibilidad y el que ellas se merecen. 

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Edición
Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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