La absolución del oficial (r) de Carabineros imputado por provocar la ceguera de Gustavo Gatica, entre otras repercusiones, trajo una imprevista crisis en el conglomerado de gobierno y que abre una difícil perspectiva en el trabajo conjunto que debiesen desplegar las fuerzas de izquierda y centroizquierda ante la ya inminente instalación del gobierno de J.A. Kast.
El fallo es sumamente doloroso para Gustavo Gatica, quien a lo largo de este proceso se mantuvo guiado por una responsabilidad ejemplar y evitó provocaciones que pudieran alejar su propósito de verdad y justicia.
La situación es preocupante. La ausencia de entendimiento opositor deja el escenario disponible al desarrollo de las iniciativas regresivas o ultraconservadoras anunciadas en el curso de la campaña presidencial y parlamentaria.
Las contradicciones que estaban latentes en el progresismo entraron en ebullición en un tema tan sensible como son los derechos humanos de Gustavo Gatica y de tantos jóvenes heridos brutalmente en el curso del estallido social. Se irguieron descalificaciones en cosa de minutos y la separación se instaló imprevista y ásperamente.
En algunas opiniones, al parecer, se llegó a la conclusión que la separación de fuerzas había que provocarla ahora porque el conglomerado de gobierno aparece sin respuesta en diversos ámbitos, es un modo de apreciar la situación, pero, queda pendiente el gran propósito de una alternativa unitaria a construir en los próximos años en la que nadie puede ser excluido. Esa es la tarea esencial.
La composición de fuerzas no cambiará tanto bajo el gobierno de Kast, de modo que hacia el fin del mandato habrá que ponerse de acuerdo, nuevamente, para instalar una opción competitiva que entregue a la izquierda y la centroizquierda perspectivas de victoria.
La izquierda chilena, por el fenómeno del sectarismo u otras conductas erradas, ha vivido en su historia largos desencuentros, esos periodos se lograron superar. Esperemos que esta también sea una ocasión en que expuestas las diferencias con intensidad también se consiga los mínimos necesarios para la acción común.
Además, la perspectiva internacional muestra a la extrema derecha a la ofensiva. Esa arremetida derechista puede ser un gran factor en contra de la estabilidad democrática. La debemos preservar y enriquecer en sus contenidos y diversos componentes.
En los próximos meses se pondrá a prueba la disposición unitaria. Hay, una responsabilidad colectiva que los acontecimientos instalarán en el camino de la izquierda y la centroizquierda. Esa será una buena ocasión para medir la situación una vez ya establecido el gobierno de la derecha en el poder. El entendimiento de los demócratas chilenos es el pilar fundamental para frenar la regresión autoritaria de quienes llegan a La Moneda.
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