El triunfo de Irán sobre EE.UU. e Israel es una fractura estratégica en la estructura del orden global. Lo que Occidente ha venido denominando como mal ha desnudado su propio mal, mostrando toda su debilidad. Ésta es la desesperación del mal.
La desesperación del mal es la caída en el abismo en la que se encuentra Occidente, donde la ausencia de fe lo mantiene en una oscuridad espiritual que es reemplazada por una falsa creencia derivada de la lengua de la serpiente antigua. La caída en el abismo trae consigo un peligro, el peligro de la mentira del usurpador de quienes buscan la guerra, propagan relatos de paz y seguridad y hacen que la ingenuidad de las personas los haga verse triunfantes, pero eso es mentira.
La desesperación geopolítica, provocada por la fractura estratégica, deja prácticamente fuera a EE.UU. del Medio Oriente y a un estado de Israel en la encrucijada de su desaparición, cuya población retornará a sus países de origen y otros a la Patagonia argentina, pudiendo representar una potencial amenaza también para Chile si el país trasandino deja hacer a los foráneos. Por lo tanto, no es un asunto lejano para nosotros, los chilenos, sino que más cercano de lo que creemos.
Hace tiempo, la presencia de actores transnacionales en la Patagonia argentina ya ha sido advertida por agencias de inteligencia, analistas y medios de comunicación. Eso se ha agravado con el traslado de los focos de tensión global a partir de la instalación de la base militar china en Neuquén, presencia militar de Estados Unidos en Tierra del Fuego, los incendios ocasionados por turistas israelíes, derogación de la Ley de Tierras por parte del gobierno de Javier Milei y el anuncio de la recepción de más de 200 mil israelíes desplazados, aduciendo a razones humanitarias. Esto configura una creciente potencial amenaza para la seguridad nacional de Chile y de todo Sudamérica. En este sentido, es fundamental incrementar la capacidad y las medidas disuasivas ante cualquier movimiento e instalación a pocos kilómetros de la frontera chilena.
El escenario geopolítico es un factor condicionante, lo que obliga a reformular nombramientos, preparativos de planificación de operaciones y blindaje ante la necesidad de un abastecimiento estratégico. Finalmente, ¿qué debemos esperar? Ante la desesperación es muy probable un fuerte incremento de las presiones geopolíticas por parte del imperio en decadencia, lo que requiere la sabiduría de nuestras autoridades para lidiar con ello, buscando la cooperación estratégica con el mejor socio sudamericano: Brasil.
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