Para conectar territorios no basta con construir una infraestructura. También es necesario generar las condiciones que permitan que esa conexión funcione. Esa premisa, evidente cuando hablamos de grandes obras de ingeniería, también resulta fundamental para avanzar en la transformación digital de los sistemas de salud: la tecnología es necesaria, pero no suficiente. La experiencia de la construcción del Canal de Panamá ofrece una buena perspectiva para entender este desafío.
Cuando se inició la construcción definitiva del Canal, uno de los principales desafíos no asociados de manera directa a su ingeniería correspondió precisamente a establecer las condiciones que habilitaron el desarrollo del proyecto. Lo primero fue dotar a los equipos de mecanismos para sacar el material de la construcción, mediante un sistema ferroviario y de excavadoras que movieron todo el material fuera de la obral; lo segundo fue erradicar a los mosquitos y, con ello, permitir una mejora sustantiva en la salud de los trabajadores, eliminando de raíz la fiebre amarilla, enfermedad que había acabado con los anteriores intentos de construir esta maravilla del mundo moderno.
Más de 100 años después, esa misma lógica vuelve a estar presente en un desafío de otra naturaleza. Del 27 al 30 de julio, equipos provenientes de 20 países de la región se dieron cita en Ciudad de Panamá para poner a prueba la capacidad de compartir información de salud a través de las fronteras, con miras a construir una Ruta Panamericana de Salud Digital (PH4H, por su sigla en inglés), que permita que los datos de las personas las acompañen en sus viajes por la región, sin la necesidad de que sean ellas las responsables de portarlos.
Este ejercicio, denominado Conectatón y liderado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en conjunto con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), permitió mostrar que es posible comunicar datos de pacientes a medida que se desplazan entre países, desarrollar interconsultas entre profesionales en distintos territorios, convalidar certificados de vacunación electrónicos y validar recetas electrónicas fuera de la propia nación.
De esta forma, los equipos lograron mostrar que, a más de 100 años de que Panamá uniera el Océano Atlántico con el Pacífico, aún tenemos mucho por conectar dentro de la región. La tecnología ya permite dar pasos concretos en esa dirección, pero la experiencia vuelve a mostrarnos que la conexión no se sostiene únicamente en la ingeniería: requiere también construir las condiciones que la hacen posible.
En el caso de la salud digital, estas condiciones pasan por la formación de las personas, el desarrollo de marcos regulatorios y presupuestarios adecuados, la definición de estándares comunes y la construcción de acuerdos entre naciones que permitan avanzar en la anhelada integración regional. La Conectatón permitió comprobar que técnicamente es posible intercambiar información entre países; el desafío ahora es que esa capacidad pueda sostenerse y convertirse en una realidad permanente.
La experiencia del proceso constructivo del Canal tiene mucho que ofrecer a la PH4H y a los países que han puesto su esfuerzo en ella. Nos recuerda que todo proyecto complejo requiere de la convergencia de voluntades, presupuestos, planes y programas que se alineen tras un objetivo común.
Lo mismo ocurre hoy con la salud digital. La tecnología puede abrir el camino, pero son las personas, las instituciones, las reglas y los acuerdos los que permiten construirlo.