La salud de los vegetarianos

Créanme, la última semana de diciembre hubo una exposición de carne humana en Paseo Ahumada. Cuerpos de mujeres y hombres en posición de reposo, cada uno en su bandeja cubiertos de plástico, con etiqueta del peso, sexo y fecha. Tal como exhiben vacunos, cerdos y aves en super-mercados. Astuta idea de los defensores de los derechos de especies en nuestra dieta. Los paseantes muy pasmados. Un mensaje obvio sin cartel ni explicación alguna.

Los vegetarianos tienen su bien merecido derecho a evitar ingerir carnes. Es su opción y no tengo idea si viven más y mejor. ‘Vivir más’ es otra conveniencia, siempre que la familia no objete. No hay cifras ciertas y no tenemos señales del INE o la ONU que confirmen el “más”.

Lo de ‘vivir mejor’ lo verán en el próximo censo sin incluir pueblos desérticos. Interesa conocer si los vegetarianos duermen mejor, si en el trabajo rinden más y con mejor sueldo, si los hombres tienen mejor físico, más calugas y mejor desempeño en funciones amatorias. Si las mujeres –como resultado de las lechugas– son más atractivas, si crecen más tetonas como le gustaba a Bolaño y nos gusta, si controlan su ovulación, con menopausias sin bochornos, así les iría.

Sabemos que las estadísticas son por decirlo sin oposición, indecisas y efímeras, no informan de otras conductas de usuarios exclusivos de vegetales, si consumen hongos del Tibet, si fuman o no fuman, si beben tisanas de alhelí o de otras yerbas.

El lector ya se dio cuenta analizando la salud de los vegetarianos que hay otras circunstancias que inciden en su bienestar, sin incluir índices de pobreza, religión, clase socio-económica completa de A a Z y su filiación, si son hijos de primera o tercera generación de inmigrantes o de mapuches reales con o sin PSU.

Eso sería el Análisis Multi-Factorial, que para desenredar al lego, simplemente incluye zona donde vive, si tiene techo, piso de tierra o flotante, uso de alcoholes y si fuma.

A propósito de fumar, antes que aprueben otro dogma convendría analizar si el humo o bien conocido hollín llamado smog cuando flota por encima y alrededor de nosotros, se esparce por calles, buses, malls y entra hasta a las clínicas. Las tabacaleras no me han pagado por exponer los orígenes del HUMO.

En China, al tema se le puede tomar fotos; un ejemplo, la ciudad industrial Guangzhou con más smog que el de Beijing y Shanghai, sin olvidar los 300 millones de chinos que fuman por su cuenta. Y ese humito, que conocemos bien por las series de Carlos Pinto en TVN, ¿de dónde viene? No es fenómeno de origen atmosférico: viene del escape de su auto, buses, de aviones a chorro, de incendios y principalmente de chimeneas de florecientes industrias que nos rodean.

Hoy nadie puede desconocer los efectos nocivos del cigarrillo en el origen de diversas patologías del sistema respiratorio, particularmente del cáncer bronquial aunque mi profesor de cirugía y decano no fumó ni un Hilton ni pipa y falleció de un Ca pulmonar.

¿Cómo es esto? A raíz de lo que apuntábamos más arriba en el Análisis Multi-Factorial de la desconocida calidad de vida de los vegetarianos, existen diversos factores en nuestro ambiente que afectan y perturban lo que SOMOS. Factores que afectan nuestra exclusiva pertenencia genética que nos tocó (nuestro genoma) que por cierto es hereditaria.

Mujeres de Chile, vamos al grano: si su mamá, una tía o abuelita padeció de cáncer mamario, no dude y vaya al tiro a que un especialista le realice una mamografía y al menos una vez al año. Si tuvo hijos o no los tuvo, ésa es otra cosa que los epidemiólogos aún no pueden aclarar, sea usted carnívora, vegetariana o haya tenido más de cuatro pololos.

Si piensa lo malo que es fumar, nos corresponde conocer cuánto HUMO esparcen y padecemos desde las más altas chimeneas del desarrollo industrial. O cuántos minerales incorporan los mineros por la piel y bronquios en el floreciente desarrollo de la minería.

¿Va esto dirigido a que volvamos a una sociedad agrícola sin pavimento ni Isapres? Sólo intento que conozcamos los riesgos en el medio en que vivimos y nos desplazamos.

Le sugiero que advierta en tantas estadísticas que leemos, que ellas sólo describen hechos y los numeran en rankings. Ojalá también nos explicaran cómo entender lo que ocurre, cómo ocurre y lo que después nos sucede a nosotros.

Por favor, trate de comprender la ciencia y atrévase a preguntar lo que no entendemos. Y que los demás, todos, el pueblo comprenda la ciencia, quizás así podamos vivir mejor.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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