El reciente anuncio de la ministra de Salud sobre la proyección de un nuevo hospital para la zona norte de la Región Metropolitana es, sin duda, una buena noticia que buena parte de la sociedad añora desde hace casi 15 años. Para quienes conocemos por dentro la realidad sanitaria de este territorio, entender el alcance de una infraestructura de esta magnitud es comprender también la urgencia de su concreción.
Durante más de cinco décadas -primero desde las dependencias del querido hospital antiguo, hoy monumento histórico, y luego desde su actual emplazamiento-, el Hospital San José ha sido el único gran soporte de la salud pública para más de un millón de personas en la zona norte de la Región Metropolitana. Es un establecimiento que ha resistido todo: el impacto de la pandemia, crisis complejas y una explosión demográfica sin precedentes impulsada por el crecimiento de la población y el fenómeno migratorio.
Sin embargo, a pesar de las críticas recurrentes que suelen copar los titulares, raras veces se valora en su justa dimensión el enorme esfuerzo que la red del Servicio de Salud Metropolitano Norte y sus trabajadores realizan a diario para mantener la atención en pie.
Por eso, la posibilidad concreta de contar con un nuevo recinto hospitalario para comunas como Colina, Lampa, Tiltil y sus alrededores es una necesidad imperiosa. No se trata solo de levantar primeras piedras o crear pilares de hormigón, sino de descongestionar de forma efectiva al hoy demandado Hospital San José y de garantizar una atención digna y oportuna a miles de familias que dependen del sistema público.
Desde Fenats Unitaria valoramos la iniciativa retomada recientemente por el Ministerio de Salud encabezado por la ministra May Chomalí. Más allá de las posiciones ideológicas, cuando se avanza en obras de esta envergadura, el beneficio es directo para la ciudadanía y para el fortalecimiento de la salud pública del país.
No obstante, la experiencia nos exige ser cautos. En el pasado hemos visto cómo anuncios e inauguraciones generan altas expectativas en la población que luego se dilatan o frustran por diversos motivos. Como representantes de las y los trabajadores, esperamos que este proyecto llegue a buen puerto y que, más pronto que tarde, este nuevo hospital se convierta en una realidad concreta para el bienestar de la populosa zona norte.