Si el cáncer es prioridad, la salud sexual también debe serlo

El Ministerio de Salud ha señalado al cáncer como una de sus prioridades sanitarias, lo que abre una conversación necesaria y profundamente humana. No solo porque hoy esta enfermedad representa una de las principales causas de muerte en Chile, sino porque obliga a mirar con mayor amplitud cómo entendemos la prevención, el diagnóstico oportuno y el cuidado cotidiano. Hablar de cáncer es hablar de ciencia, de acceso, de tratamientos, pero también de hábitos, educación y decisiones que muchas veces comienzan mucho antes de una consulta médica.

En esa conversación hay un punto que suele quedar en segundo plano: no todos los cánceres comienzan de la misma manera ni responden únicamente a factores hereditarios o ambientales. Algunos están estrechamente vinculados a infecciones prevenibles. El caso más claro es el cáncer de cuello uterino, asociado al virus del papiloma humano, una infección de transmisión sexual extremadamente frecuente, muchas veces silenciosa, pero con consecuencias potencialmente graves cuando no existe prevención, vacunación ni control ginecológico regular.

Por eso, si el país quiere poner al cáncer en el centro, también debe aceptar que la salud sexual forma parte de ese mismo desafío. No como un tema paralelo ni secundario, sino como una dimensión esencial de la salud pública. Porque prevenir el cáncer cervicouterino supone hablar de vacunación, de testeo, de educación sexual y de acceso oportuno a controles. Supone, también, dejar atrás la idea de que sexualidad y políticas sanitarias pertenecen a conversaciones separadas.

Chile ha avanzado en vacunación contra el VPH y en campañas preventivas, pero aún persisten brechas importantes de información. Muchas personas siguen asociando estas materias únicamente al ámbito privado, cuando en realidad tienen un impacto directo en indicadores nacionales de enfermedad, mortalidad y gasto sanitario. La prevención, en estos casos, comienza mucho antes de una lesión detectable: comienza en la conversación social.

Y ese desafío se vuelve todavía más evidente cuando se observa el comportamiento reciente de las infecciones de transmisión sexual. Mientras el VIH muestra una relativa estabilización, otras ITS avanzan con rapidez y afectan especialmente a la población joven. La sífilis, por ejemplo, casi duplicó su tasa en cinco años: pasó de 26,8 casos por cada 100 mil habitantes en 2020 a 49,8 en 2024, con casi 10 mil diagnósticos el último año. La gonorrea tuvo un crecimiento aún más pronunciado, duplicando sus casos confirmados en el mismo período y concentrándose principalmente en personas entre 15 y 29 años.

Son cifras que no solo describen contagios, también hablan de una sociedad donde persisten vacíos en prevención, baja percepción de riesgo y escasa conversación intergeneracional sobre autocuidado. En muchos casos, el preservativo sigue ausente o se usa de manera intermitente, mientras la información circula de forma fragmentada o tardía.

Incluso en el nivel de atención especializada del sistema público aparece una señal relevante: el condiloma, manifestación clínica asociada también al VPH, representa hoy el 34% de las atenciones por ITS, superando a sífilis y gonorrea. Es decir, el virus que está detrás de uno de los cánceres prevenibles más importantes del país también está muy presente en la carga asistencial cotidiana.

No se trata de competir entre prioridades sanitarias. El cáncer merece estar en el centro, y es correcto que así sea. Pero precisamente porque merece esa centralidad, conviene entenderlo en toda su complejidad. La salud pública funciona mejor cuando conecta causas, trayectorias y determinantes comunes.

Hablar de cáncer sin considerar la salud sexual sería dejar fuera una dimensión relevante de la prevención, así como abordar las ITS sin reconocer su vínculo con enfermedades graves del futuro limita la capacidad de anticiparse como sistema. Tal vez una de las principales lecciones de este momento es que avanzar en salud pública exige constancia, diálogo y una mirada amplia, capaz de conectar temas que muchas veces se abordan por separado.

Desde Facebook:

Guía de uso: Este es un espacio de libertad y por ello te pedimos aprovecharlo, para que tu opinión forme parte del debate público que día a día se da en la red. Esperamos que tus comentarios se den en un ánimo de sana convivencia y respeto, y nos reservamos el derecho de eliminar el contenido que consideremos no apropiado