El 15 de abril se publicó un artículo en la revista Nature que muestra que la evolución humana no es un proceso del pasado, sino que sigue ocurriendo. A partir del análisis de miles de genomas antiguos en Eurasia occidental, el estudio evidencia que la selección natural ha favorecido de manera sostenida ciertos genes por sobre otros. En términos simples, pequeñas variaciones genéticas que ofrecieron ventajas -como una mejor adaptación al ambiente- tendieron a propagarse en la población, moldeando gradualmente a los humanos que conocemos hoy(1)(2).
Estos hallazgos han ido de la mano con el avance de la tecnología, permiten ir afinando el entendimiento de la evolución a nivel molecular y ayudan a entender los procesos asociados a la migración poblacional, y la generación de poblaciones modernas en Eurasia como ya discutí en el contexto de otra columna(3). Un ejemplo del impacto de la arqueología molecular fue el análisis de marcadores genéticos de casi 500 muestras de cazadores-recolectores en Eurasia, post era glacial, lo cual permitió plantear posibles movimientos poblacionales y cómo esto pudo haber ido moldeando las poblaciones que conocemos(4). Asimismo, estos mismos procesos permiten determinar que los movimientos poblacionales desde África a Eurasia pudieron haber sido bidireccionales, detectando en pobladores africanos resabios de genomas neandertales(5).
En el último estudio publicado en Nature(1), a partir de casi 16.000 genomas prehistóricos analizados -lo que implica una colaboración internacional no menor y un tiempo de desarrollo de la investigación considerable- se evidenció que, bajo la presión selectiva de las condiciones imperantes de estos primeros humanos sedentarios, los sobrevivientes expresaban mayormente algunos genes que les predisponían a tener ventajas frente a dichas condiciones, como pieles claras para aprovechar mejor la luz solar, entre otras. Esto vendría a ser una de las primeras demostraciones de que, en humanos modernos, existió selección direccionada por presiones selectivas(6).
La evidencia sigue apuntando en la misma dirección que ya habían propuesto en el siglo XIX C. Darwin y A. Wallace, que la adaptación no es opcional y la presión selectiva no negocia. Y en animales gregarios como los humanos, una interpretación de los hechos arqueológicos basada en la comparación con otras especies gregarias es posible proponer que la cooperación fue una de las condiciones que nos permitió superar obstáculos y sobrevivir a las constantes presiones selectivas a las que estuvimos sometidos. Aquellos grupos humanos que lograron cooperar, adaptarse y sostener a sus miembros más vulnerables fueron, simplemente, los que sobrevivieron(7)(8)(9). Es decir, cuidar a alguien herido, enfermo o incapaz de valerse por sí mismo. No era una debilidad del sistema: era, precisamente, lo que lo hacía viable.
Y aquí es donde la ciencia se vuelve incómodamente política. Porque, si esos principios hubiesen sido reemplazados por una lógica más contemporánea, probablemente la historia habría sido distinta. Apliquemos ficción e imaginemos por un momento a José Antonio Kast o Milei y sus equipos de gobierno insertos en una comunidad de cazadores-recolectores. ¿Cuál sería la decisión que tomarían frente a un individuo con una pierna fracturada? Lo primero que esbozarían en una vocería sería decir que no sería una responsabilidad colectiva, sino más bien un "caso a evaluar", preguntándose si: ¿Se esforzó lo suficiente? ¿Puede sostenerse por sí mismo? ¿Vale la pena desviarse del objetivo del grupo? El resultado es fácil de anticipar: menos cooperación, menos supervivencia...
Pero no hace falta viajar miles de años atrás. Probemos con un ejercicio, en ningún momento irrespetuoso, sino más cercano y deliberadamente más irónico: ¿Qué habría pasado si Kast hubiese sido seguidor de Jesús de Nazaret o si hubiese vivido en esa época y le hubiera tocado organizar el naciente cristianismo? La tensión sería evidente. Sanar leprosos y ciegos con recursos "no focalizados" sería considerado un uso ineficiente del gasto en salud. El milagro de los panes y los peces, más que un acto de generosidad, sería visto como una peligrosa intervención en el mercado alimentario. La expulsión de los mercaderes del templo sería, derechamente, un atentado contra el emprendimiento, y más de alguien propondría bajar los impuestos de estos "afectados" para fomentar el empleo.
Y qué decir del mensaje de dar sin esperar nada a cambio: una pésima señal para los incentivos, la innovación y la libre competencia; para algunos, simplemente "cosas de zurdos" que quieren todo gratis. Quizás incluso se habría sugerido ajustar el modelo a menos milagros, más responsabilidad individual; menos compasión estructural, más disciplina social, bajo la premisa de que el Estado no puede financiar a los pobres, porque "los pobres son pobres porque quieren" y deberán esperar su recompensa en el cielo, no antes, porque el dolor purifica.
Al final, lo interesante no es solo lo que nos dice la ciencia sobre nuestro pasado y cómo el análisis de los genomas nos ayuda a reconstruir una historia, sino lo que revela sobre ciertas ideas del presente. Porque, si algo parece claro es que sin cooperación, sin cuidado mutuo y sin esa aparente "ineficiencia" de preocuparnos por otros, probablemente nunca habríamos llegado a ser lo que hoy somos.
Y tal vez ahí está la ironía mayor: aquello que algunos consideran una debilidad fue, precisamente, lo que nos permitió existir como sociedad. Parece que, en la evolución, vamos de vuelta -y no para bien-, contradiciendo la premisa de irreversibilidad evolutiva de Dollo, que plantea que no se puede volver a características que ya se han perdido(10).
(1) Ancient DNA reveals pervasive directional selection across West Eurasia
(2) Cómo la evolución humana ha moldeado a la sociedad moderna
(3) De homos, simios, amigos, enemigos imaginarios y el culto a la guerra
(4) Genómica poblacional de la Eurasia occidental postglacial
(5) Africans carry surprising amount of Neanderthal DNA
(6) La evolución humana se aceleró y el grupo sanguíneo B superó abrumadoramente al grupo sanguíneo A
(7) El cuidado en los comportamientos sociales humanos durante la Prehistoria
(8) Social Structure Facilitated the Evolution of Care-giving as a Strategy for Disease Control in the Human Lineage
(9) La compasión como supervivencia del hombre Neandertal
(10) ¿Pueden las especies evolucionar hacia atrás? ¿Qué es la devolución o evolución degenerativa?