"Volver a los 17, después de vivir un siglo", nos cantaba Violeta Parra. Un siglo parecía una eternidad en aquel 1962, año de la composición, cuando la esperanza de vida en Chile era de 58 años -y solo de 55 para las mujeres-. Hoy es de 81,36 años, situándonos segundos en el ranking de América según el World Population Review, superados solo por Canadá con 83,18.
A pesar de estas cifras, seguimos sorprendiéndonos con los centenarios que se han sumado rápidamente al grupo de los seniors. Y muchos de ellos en buenas condiciones, como el divulgador científico inglés David Attenborough, quien la semana pasada festejó con una multiplicidad de homenajes desde las más diversas partes del mundo.
En casos más cercanos, pudimos sentir esa misma vitalidad al visitar a Evelyn Cordero en su academia de danza. A sus 100 años hace clases a un grupo de mujeres mayores, de entre 70 y 80 años. La energía en ese salón de baile era capaz de producir un huracán. Con el mismo rigor corrige y con la misma paciencia enseña. Subimos su historia a redes sociales y rápidamente se viralizó, donde los casi 800 comentarios recogen admiración y asombro. Pero no es el único ejemplo. Tito Zerené, con 101 años, no deja la raqueta de tenis y disfruta practicando con amigos y familiares en las canchas de arcilla del Club Palestino.
También tenemos centenarios que han hecho de una causa su motor de vida, como la gestora cultural, poeta y escritora Marina Latorre, quien dio una pelea judicial que sentó un precedente en favor de las personas mayores y el pago de sus contribuciones. Así mismo, Rudi Hayman, con 104 años, relata su historia como sobreviviente del Holocausto en distintos espacios, regalando a una audiencia atenta y conmovida, una lección de vida y un mensaje de paz.
En Chile, actualmente, tenemos la fortuna de contar con casi 7 mil personas de 100 años o más -grupo que casi se ha triplicado en la última década- y las proyecciones anuncian que serán 48 mil para el 2050.
Este es un fenómeno global explicado por diversos factores, en especial, los avances de la medicina, estilos de vida más saludables, así como también factores genéticos. Cobra valor aquí mantener relaciones significativas y la mente activa, entre otras, sin embargo, si el envejecimiento acelerado y las altas expectativas de vida no son abordadas como sociedad en conjunto, los desafíos serán complejos de afrontar.
Chile, entonces, tiene la tarea urgente de adaptar tanto sus políticas públicas como los diferentes sistemas, para satisfacer las demandas de la población mayor. Pero, lamentablemente, lejos de avanzar, parece ser que tendremos retrocesos debido a los recortes presupuestarios que hará el Senama para la ejecución de talleres de inclusión digital. Esto desacelerará el trabajo que con mucho esfuerzo realizan los municipios y comunidades por subir a sus vecinos mayores en la ola tecnológica.
Estamos en deuda con esos tres millones de seniors que están reclamando sus derechos. La tan ansiada Ley Integral de Personas Mayores está a la espera de su promulgación y se sumará a la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, ratificada por Chile en 2017, sin embargo, serán solo palabras al viento sin políticas públicas genuinamente comprometidas con la vejez y el envejecimiento activo.
¿Te gustaría llegar a cumplir 100 años de edad? De lograrlo, vivirás más de un tercio de tu vida como persona mayor. Sin lugar a dudas, no vas a querer hacerlo en exclusión social y sin el pleno ejercicio de tus derechos.