Luego de conocerse el oficio a los ministerios en el que se recomienda descontinuar o rebajar un conjunto de programas y estrategias sociales y de salud, principalmente de atención primaria y de corte preventivo-promocional, muchos quedamos pendientes de lo que se diría en el discurso presidencial del 1 de junio de este año. ¿Qué es lo que realmente pasaría con estas recomendaciones? Revisando entonces en detalle el discurso, sorpresivamente aparece muy poco al respecto.
Salud aparece vinculado a seguridad, al uso más eficiente de los recursos, a la reducción de recursos (complejo hacer más con menos en este sector), al crecimiento que vendrá, a la racionalización de permisos sectoriales, a los cargos de alta dirección pública, y al combate de la corrupción, entre otros, pero no a propuestas concretas para fortalecer la atención primaria -pilar de la salud pública- ni menos respecto a medidas estructurales que modifiquen los determinantes de la salud y los entornos que rodean a las personas, cuestiones que tensionan las elecciones más saludables.
Sin embargo, se indica que en salud estamos llegando tarde y se aspira a acompañar a las personas en todas las etapas de su enfermedad sin abandonarla a mitad de camino. Sin embargo estamos fallando en el antes, en las acciones preventivo-promocionales por una parte y en la atención oportuna y detección precoz por otra. Algunas de estas tareas radican en el territorio, en los centros primarios de salud, en políticas locales de mejoras de los entornos y en políticas nacionales que apunten a las causas de las causas de las enfermedades. Pero de esto no se habló. Es de esperar que igualmente esté considerado en los planes sociales y de salud de este gobierno.
El cáncer se ha puesto como prioridad tanto en el discurso, como a través de acciones concretas, lo que sin duda es muy relevante. El decreto de emergencia oncológica ha asignado un presupuesto extraordinario a este problema de salud. Pero, preocupa que este decreto es transitorio y que se contradice con la rebaja al sector. ¿Qué pasará con las personas contactadas con cáncer que estaban en lista de espera? Tenemos el mandato ético de darles una respuesta efectiva, pero con menos recursos, ¿cómo se logrará? Es difícil además pensar que en 3 ó 6 meses se lograrán solucionar todos los casos pendientes.
Por otra parte, ¿qué pasará con las otras condiciones de salud con tiempos de espera prolongados? se dijo que también serán preocupación, pero no será fácil cumplir todos estos compromisos cuando el sector quedó cojo. ¿Será que todo es mayor eficiencia? Es dificil ser eficiente con el déficit crónico que aqueja al sector salud.
La realidad es que nuestra población envejece, la calidad de vida no mejora, esto sin duda nos enfermará más. Tenemos que estar preparados para el aumento de atenciones que vendrá. ¿Cómo controlar esta avalancha? Nuevamente volvemos a la prevención, la promoción, la atención primaria de salud y las políticas que aborden la calidad de vida de las personas. Temas poco o nada tocados en esta cuenta pública. El eje de salud sin duda no fue un eje central, ni el más potente de este mensaje, y esto nos preocupa.