En 1903, el cardenal Giuseppe Melchiorre Sarto era elegido papa -Pío X-, después del pronunciamiento del emperador austrohúngaro para evitar la eventualidad de un pontífice cercano a la república y masonería francesa. El Imperio Austrohúngaro, último bastión "ideal histórico concreto" del catolicismo, dada las presiones de las diversas izquierdas nacional-socialistas en su interior y de la masonería europea, llegó a su desaparición en la Primera Guerra Mundial, conflicto también motivado por la disputa del predominio industrial en Europa.
En 1917, en Fátima se aparece la santísima Virgen María a tres pastores, anunciando, la futura apostasía de la Iglesia Católica, la llegada del comunismo en Rusia y la nueva guerra mundial, avisando que se vería una aurora boreal en el cielo antes de su inicio, hecho narrado por la prensa internacional en 1938.
El 1 de septiembre de 1939 se inicia la Segunda Guerra Mundial, donde los totalitarismos, tanto el nacionalsocialista alemán como el fascismo italiano, disputan el sujeto histórico al comunismo y amenazan la democracia burguesa de Occidente. Mientras en España, el bando nacional ya había derrotado a los republicanos en una cruzada político-militar, instalándose como un último bastión ideal histórico concreto socialcristiano en Occidente.
La asonada modernista en el Vaticano, mediante el Concilio Vaticano II, inicia el proceso de apostasía y la demolición de la Iglesia Católica hasta el último papa Benedicto XVI, katéjon religioso, momento a partir del cual se instala la falsa iglesia, la iglesia sinodal con su impostura religiosa. De ahí en adelante, la conflictividad, vertiginosamente cada vez más intensa, alcanza niveles escatológicos, donde la ceguera obsesiva de occidente de atacar Rusia y del sionismo internacional por consolidar su pretensión del gran Israel están llevando al mundo a un colapso total.
Tal situación es ya inevitable y millones de personas en el mundo morirán por enfermedades, hambre y guerra, lo que llama a un discernimiento personal y comunitario nacional para enfrentar con fe, esperanza y caridad los hechos venideros, porque llegarán aquellos que prometerán paz y seguridad, pero solo traerán perdición.