Pasar de registros de sequía a precipitaciones intensas y desbordes en cuestión de días, o incluso de horas, ya no es una anomalía meteorológica; es el nuevo patrón climático de nuestro país. Enfrentar esta realidad nos exige un cambio de paradigma urgente: debemos transitar desde una respuesta reactiva ante la emergencia, hacia una estrategia de preparación estructural basada en evidencia.
Cuando lluvias torrenciales caen sobre suelos erosionados o sobre ciudades cuyo diseño no previó estos caudales, la vulnerabilidad se manifiesta de inmediato. Pasos bajo nivel anegados, puentes dañados y comunidades aisladas son el costo de haber proyectado nuestra infraestructura pensando en el clima del siglo pasado. ¿Cómo estamos planificando, construyendo y protegiendo el territorio antes de que ocurran los eventos?
Para abordar este desafío, desde la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile realizamos investigación aplicada en diversas disciplinas, como la geofísica, la geología y la ingeniería civil, y en centros de excelencia como el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), desde donde aportamos el modelamiento atmosférico y los estudios geológicos e hidrológicos que el país requiere. Entregamos una mirada integral que va más allá de estimar el volumen de lluvia: nos enfocamos en comprender con precisión cómo interactúa el agua con nuestras cuencas hidrográficas, cómo responden las laderas de los valles fluviales y qué capacidad de drenaje requieren las ciudades.
Esta evidencia técnica es la herramienta que permite al Estado y a las distintas instituciones tomar decisiones informadas, desde actualizar los planes reguladores e identificar zonas de riesgo de aluvión, hasta dimensionar colectores de aguas lluvias y obras viales capaces de resistir embates de gran magnitud.
Muestra de esto es la línea de investigación que abrió el CR2 para comprender en profundidad los eventos extremos y adaptar nuestra infraestructura, gobernanza y capacidades humanas e institucionales, tanto en el sector público como en el privado. Este trabajo integral entrega insumos científicos para construir resiliencia ante los nuevos escenarios climáticos, transformando la investigación de la universidad pública en decisiones más eficientes y en un resguardo efectivo para las personas.
El escenario climático ha cambiado y exige superar la improvisación. La resiliencia de Chile ante los eventos extremos se construye integrando de manera permanente y decidida la evidencia científica en las decisiones estratégicas de desarrollo del país.
Poner el conocimiento científico al servicio del resguardo de las personas fortalece la capacidad del país para proyectar un crecimiento seguro y sostenible.