Algunas trazas de la Revolución Francesa en familias chilenas

Hay varias, pero voy a referirme solo a dos que he conocido de cerca en mi devenir universitario. Entre otros tuve dos profesores con quienes posteriormente constituí grupo de investigación que descienden directamente de familias perseguidas por los revolucionarios, aunque algunos lograron dejar descendencia antes de que los asesinaran.

El primero es el doctor Ricardo Cruz-Coke Madrid, nacido en 1925 y fallecido en 2016, médico-cirujano, genetista, dedicado a la computación, a los estudios electorales y muchas otras disciplinas. Fue el tutor de mi tesis de doctorado. Era hijo de Eduardo Cruz-Coke Lassabe, quien fuera militante del Partido Conservador y candidato a la Presidencia de la República, gestor de la Ley del Seguro Obrero. Eduardo Cruz-Coke era hijo de María Celeste Lassabe, cuyo padre era Lucien Lassabe, nacido en 1823. Este Lucien Lassabe era hijo de Jean Lassabe, nacido cerca de 1780 y Jean era hijo de Lucien Lassabe abuelo del primer Lucien.

Ricardo me comunicó que este primer Lucien Lassabe era médico de palacio del rey Luis XVI. Cuando Carlota (Charlotte) Corday (girondina) visitó a Marat, médico, líder más extremo de la Revolución y miembro del radical Club de los Cordelieros (Franciscanos) y lo mató apuñalándolo mientras tomaba un baño de hierbas para mitigar las molestias de una enfermedad dérmica, la reacción de los miembros del Club de los Jacobinos (Dominicos), algo más moderados que el de los franciscanos, fue brutal, fuera de ordenar la guillotina para ella, lo hicieron con casi todos los girondinos y con los médicos de palacio donde cayó Lucien Lassabe. Fue una pérdida grave para la Revolución. Marat era médico, filósofo, científico en óptica y electricidad, crítico de Newton, periodista, y político suizo-francés. Por su estudio de la gonorrea fue reconocido como doctor en Medicina de la Universidad de Saint Andrews. Escribió muchos ensayos y libros y se mantuvo siempre junto al pueblo, y como fiel miembro del club de los Cordelieros aceptaba plenamente a los "sans culotte" (sin calzón) que pacatamente han traducido como descamisados, pero en Chile es "poto pelaos", que usaban solo pantalones largos, los más pobres de la sociedad, que no eran aceptados por ningún otro Club de la Revolución. Al menos un hijo de Lucien Lassabe pudo subsistir Jean y dio origen a la familia mencionada. Aún el nombre Lucien o Luciano en castellano se conserva y hay un Luciano Cruz-Coke Carvallo destacado en la vida pública en Chile.

Nota: los clubes de los Jacobinos que funcionaban en la Parroquia de Saint Jacques de los religiosos dominicos y el de los Cordelieros o Franciscanos por el cordel que usaban para sujetarse las ropas a la cintura, que funcionaban en la parroquia de los franciscanos, tenían muy poco que ver con las connotaciones religiosas. Simplemente se llamaban así porque las parroquias francesas tenían galpones para las grandes asambleas y refectorios (comedores) amplios con testeras y muchos asientos alrededor que eran muy apropiados para las reuniones de directorios y directorios ampliados. Allí se reunían los asambleístas revolucionarios.

El segundo profesor es el doctor Alfredo Patrí Merino, descendiente de contrarrevolucionarios católicos y realistas de la Vandea (Vendée), región al oeste de Francia hacia el mar, al sur de la Normandía (de donde era Carlota Corday, de Caen). Formaron un ejército para defender esos principios, pero fueron derrotados y arrasados por los revolucionarios que se ensañaron con el pueblo y asesinaron entre 200 y 300.000 vandeanos. El doctor Patrí era un enamorado del crecimiento y desarrollo del niño y especialmente del niño chileno. Formó un grupo para estudiarlo y un grupo especial para estudiar el crecimiento y desarrollo del niño chileno del área norte de Santiago, era especialista en esta subdisciplina pediátrica denominada auxología. Se trataría de un estudio longitudinal. Para este fin formó un grupo de investigadores donde me invitó a trabajar como genetista y como estadístico.

Para lograr una comparación y normalización internacional tomó contacto con el Centro Internacional de La Infancia en París (obviamente) y nos estandarizamos con el grupo de EE.UU. (Falkner), Reino Unido (Tanner), Francia (Masse, Roy y Sempé), Suiza (Prader) y Kampala (África, no recuerdo el nombre del investigador). Nuestras mediciones eran comparables con cualquiera de estos centros, a mí me excluyeron porque tenía más varianza que lo aceptable. El estudio empezó a finales del gobierno de Frei Montalva, que lo apoyó calurosamente; Allende Gossens también lo apoyó, la dictadura cívico-militar lo apoyó viendo en ello un nacionalismo que nos independizaba de los patrones anglo-franceses. Sin embargo, cuando llegó el primer gobierno de la Concertación, Patricio Aylwin encargó a su ministro de Salud, Julio Montt, para que aprobara o no las curvas, éste delegó la decisión al especialista doctor Francisco Mardones Restat, quien las rechazó de plano por estar -según él- realizadas en una población desnutrida, lo que era falso.

Nadie encontró una razón verdadera para el rechazo, las curvas están ahí sin uso público, aunque varios pediatras las usan. Al parecer hay una rivalidad entre hermanos del mismo origen. Alfredo Patrí, Francisco Mardones, Fernando Monckeberg, Hermann Niemeyer, Julio Meneghello y otras lumbreras de la pediatría chilena surgidos de una misma escuela del doctor Arturo Baeza Goñi en el Hospital Arriarán. Al parecer hay desacuerdos académicos entre estos hermanos tan destacados. Pero el daño que se ha hecho al país que no ha medido a sus niños con curvas propias es inconmensurable. O quien sabe si un sino fatídico siguió persiguiendo a los descendientes de la Vandea. La cantidad de datos útiles que resultaron de esas investigaciones son innumerables. Por ejemplo, encontramos que a los 9 años ya el 3% de las niñas estaban menstruando y tenían desarrollo mamario. Asociamos a ese estudio el del cambio de voz masculino del cual no se tenía ninguna información paramétrica. Los datos están publicados y disponibles para quien quiera utilizarlos.