La calidad de la educación parvularia comienza mucho antes de que un niño o niña entre a la sala cuna o jardín infantil, se inicia en la formación de quienes estarán a cargo de acompañarlos en el camino del aprendizaje. Por eso, la presentación de los Estándares Pedagógicos y Disciplinarios para Carreras de Pedagogía en Educación Parvularia, representa un avance significativo para el futuro de la primera infancia en Chile en relación a la calidad educativa que se brinda en el nivel.
Los estándares se aprobaron en enero de 2026 por el Consejo Nacional de Educación, con el objeto de establecer los criterios que deben tener las universidades e institutos que forman a las y los futuros educadores y técnicos en párvulos. El documento es la culminación de un proceso que partió en 2016, cuando el Ministerio de Educación definió por primera vez estándares de desempeño para la formación inicial docente, y que promueve el desarrollo y aprendizajes significativos en una etapa clave para el ser humano.
Estos estándares otorgan un lugar privilegiado al juego, reconociéndolo como la forma en que la primera infancia aprende y como un derecho de niñas y niños. No es un simple pasatiempo, es una actividad esencial, cargada de significados culturales, sociales y afectivos. Por esto, es clave que las y los futuros educares aprendan a valorar y potenciar el juego como herramienta pedagógica, que permite construir experiencias significativas desde los primeros años de vida.
Esta herramienta, también enfatiza en la necesidad de formar profesionales capaces de promover el pensamiento autónomo, fomentar la convivencia y los valores ciudadanos, capacitarse y mantenerse actualizado de manera permanente frente a los cambios del entorno, trabajar colaborativamente con familias y comunidades, e incorporar la tecnología de forma planificada y pertinente en los procesos de aprendizaje. Estas últimas, son competencias que responden a los desafíos de la educación del siglo XXI, y que rescatan lo esencial, el vínculo, el cuidado y el respeto por los tiempos de la infancia.
Cabe recordar que lo que se logra o no se logra consolidar en los primeros años de vida tiene un impacto que se proyecta hacia el futuro. Un niño o niña que no cuenta con las bases necesarias para su desarrollo parte con una desventaja que luego es difícil de revertir durante su trayectoria educativa. De ahí la importancia de que quienes se forman como educadoras y técnicos en párvulos cuenten con las mejores herramientas pedagógicas y disciplinarias.
Desde Fundación Integra, que día a día trabaja con más de mil doscientos jardines infantiles y salas cuna a lo largo de todo el país, valoramos especialmente estas iniciativas. Porque sabemos, que la calidad de la educación parvularia no depende sólo de la infraestructura o los materiales disponibles, sino que esencialmente de las personas. Avanzar hacia estándares más altos en la formación, junto con ampliar el acceso de manera sostenible, es invertir en el futuro de Chile. Cada educadora, educador o técnico mejor preparado, y cada niño o niña con acceso garantizado, representa más oportunidades sobre todo para quienes están en contextos de mayor vulnerabilidad.