Ley Espejo, cambios impostergables

La Ley de Subsidio Nacional al Transporte Público o Ley Espejo consiste en un subsidio al transporte público nacional (exceptuando la provincia de Santiago y las comunas de Puente Alto y San Bernardo), equivalente en monto al destinado a Transantiago, para promover el uso del transporte público de pasajeros del país.

Del total de recursos disponibles a partir de esta ley, aproximadamente el 30% es destinado al ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT), para la operación de servicios subsidiados, el 53% a los Gobiernos Regionales (GORE), para el desarrollo de proyectos de inversión y el 17% restante constituye un fondo para financiar inversiones de transporte, bajo autorización del ministerio de Hacienda. 

Si bien la ley busca promover el uso del transporte público remunerado de pasajeros, en la práctica esto se estaría realizando parcialmente.

El MTT, por un lado, ha utilizado los recursos en el ámbito de transporte, para mejorar, por ejemplo, la conectividad de localidades aisladas a través de servicios subsidiados.

Sin embargo, el problema se ha generado con la inversión de los GORE (53%), donde una parte importante de los recursos se han destinado a proyectos de inversión sociales, que no están relacionados con el transporte.

Asimismo, no se ha utilizado el fondo de inversiones de transporte (17%), cuyo monto se ha ido acumulando en el Fondo de Apoyo Regional (FAR). Finalmente, ha faltado una mirada estratégica del transporte de pasajeros en regiones, con la ausencia de proyectos de largo plazo que sean un hito para las regiones. 

Entonces, ¿cómo mejoramos el uso de estos recursos? En primer lugar, se debiera planificar integradamente el crecimiento de la ciudad y los modos de transporte, dando prioridad a la inversión en modos sustentables, como son el transporte público, bicicletas y peatones. 

En segundo lugar, se debiera utilizar este fondo para lo que fue concebido, es decir, para mejorar el transporte público de regiones, a partir de una planificación de largo plazo. Lo anterior plantea la necesidad de revisar esta ley, con el propósito de utilizar mayoritariamente estos recursos en el transporte de pasajeros, sobre todo en proyectos estratégicos de infraestructura. 

Por último, se debiera desarrollar un plan estratégico regional de proyectos de transporte, que sea financiado por el fondo espejo y cuya asignación de recursos sea realizada por algún ministerio (por ejemplo, MTT). Este plan debiera ser formulado en conjunto con las regiones, con mecanismos transparentes de distribución de recursos.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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