“No+TAG”, dulce y agraz

El gobierno anunció que el 80% de las deudas y multas asociadas al TAG serán condonadas, lo que en cierta medida concede un beneficio social en estos convulsionados tiempos.  El proyecto de ley consiste en que los conductores que se encuentren morosos por circular sin TAG habilitado podrán acceder a un beneficio pagando la diferencia; es decir, el restante 20%. Además, deberán regularizar su permiso de circulación. 

Esta es en general una buena iniciativa, debido a que para el Estado no generará costos y para los usuarios será la posibilidad de rebajar considerablemente sus deudas. Aunque es valorable la medida, a través de la cual el Gobierno responde a demandas sentidas por parte de la población, poniéndose en el lugar de muchos chilenos que no pueden costear los altos costos de este servicio y menos sus deuda.

Sin embargo, creo que aún falta y podemos, a corto plazo, seguir aportando a una sociedad con más equidad e inclusión, cuando la Agenda Social es un objetivo primordial.

Por ejemplo, podríamos discutir rápidamente precios a la baja en los costos de peajes en carreteras, donde las concesionarias podrían hacerse parte. Una rebaja especial a adultos mayores y personas con discapacidad es otra medida que sería bien valorada por la ciudadanía. 

Hoy debemos pensar en la gente que necesita un apoyo como lo recibirán los deudores del TAG para descomprimir su deuda y así comenzar a salir de la siempre complicada situación de morosidad. 

No obstante, existen visiones contrarias frente a la iniciativa del gobierno, ya que consideran que esta condonación finalmente incentivará la morosidad de los conductores y generará externalidades negativas para el ecosistema consideran que esto será visto como un estímulo para el uso del automóvil, lo que va en contra de todos los planes realizados en el pasado para potenciar el transporte público y el uso de medios de transporte verdes como la bicicleta o vehículos eléctricos. 

El argumento medioambiental cobra fuerza, debido a que es bien sabido que el uso del automóvil genera problemas a la sociedad como tráfico o congestión, contaminación atmosférica y acústica. 

Además, esta iniciativa terminaría favoreciendo a personas con mayor cantidad de recursos económicos que son las que tiene más de un auto en casa.

Esto en contraste con los sectores de clase baja y media que utilizan el transporte público y que es donde precisamente el Estado debe seguir inyectados recursos, sobre todo después de los ataques a las estaciones del Metro de Santiago y la infraestructura vial como semáforos y paraderos de micros. 

Por otra parte, el ministerio de Obras Públicas defiende su proyecto y sostiene que la medida no implicará gasto estatal y que no habrá pérdidas para los municipios. Incluso como los infractores tendrán que, regularizar sus situaciones, deberán sacar su permiso de circulación y usarán el TAG, lo que traerá nuevos ingresos a las arcas municipales. 

Para concluir, destaco que esta medida, pese a tener algunos reparos de los expertos y académicos, junto con otras que está implementando el Ejecutivo como el congelamiento de las tarifas eléctricas, disminución en el precio de los medicamentos, aumento del sueldo mínimo, mejores pensiones, entre otras.

Contribuirán a que lentamente la ciudadanía vuelva a confiar en nosotros como clase política. Para conseguir este objetivo debemos ser propositivos y brindarles soluciones concretas y en el corto plazo a sus legítimas demandas sociales.

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Edición
Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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