01ABR2025

Modernizar la gestión científica, una tarea impostergable

A veces, las instituciones llamadas a promover el conocimiento enfrentan desafíos que terminan generando frustración en quienes deberían beneficiarse de su labor. Las recientes cartas de académicos chilenos sobre la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo -publicadas en distintos medios- han puesto en evidencia dificultades relevantes en el sistema de financiamiento científico nacional, especialmente en la gestión de los fondos asignados. Más que una crítica a la ANID, este diagnóstico debe entenderse como una oportunidad para revisar y fortalecer nuestras instituciones científicas.

Más allá de fallas puntuales, lo que emerge es una sobrecarga administrativa que consume tiempo valioso de los investigadores. Formularios que no permiten cerrar procesos, reglas cambiantes, plataformas poco estables y requerimientos formales que se acumulan sin agregar valor. En varios testimonios, esta experiencia recuerda el mito de Sísifo: Investigadores obligados a empujar una carga burocrática sin otro fin que satisfacer un sistema que, en ocasiones, parece olvidarse de su propósito esencial.

Este tipo de tensiones no es exclusiva de Chile. Varias agencias de financiamiento en el mundo han enfrentado problemáticas similares, y en las últimas décadas han emprendido ambiciosos procesos de modernización. El caso del UK Research and Innovation (UKRI) en el Reino Unido es ilustrativo: Su programa Simpler and Better Funding reemplazó múltiples plataformas y creó un sistema digital único, que permite a los investigadores postular, gestionar fondos y reportar resultados en un entorno amigable y centralizado. Esto no solo mejoró la experiencia de usuario, sino que redujo significativamente la carga administrativa.

Otro ejemplo es la National Science Foundation (NSF) de Estados Unidos, que migró desde su antiguo portal FastLane hacia Research.gov, una plataforma que integra desde la postulación hasta la rendición de cuentas, incluyendo validaciones automáticas para minimizar errores de forma y evitar rechazos innecesarios. Además, la NSF exige un informe final de resultados en lenguaje claro, dirigido al público general, fortaleciendo el vínculo entre ciencia y sociedad.

En Suecia, el Consejo Sueco de Investigación (Vetenskapsrådet) exige que todos los proyectos reporten sus resultados a través de un sistema llamado Swecris, una base de datos pública que permite a cualquier persona consultar qué investigaciones han sido financiadas, qué resultados se han obtenido y cómo se distribuyen los recursos. Esta trazabilidad fortalece la transparencia y promueve una cultura de rendición de cuentas orientada al valor público.

¿Qué tienen en común estos modelos? Cuatro elementos centrales:

  • Plataformas digitales integradas, que permiten gestionar todo el ciclo de vida del proyecto en un único sistema interoperable con otras bases de datos (como ORCID, sistemas universitarios o repositorios de publicaciones)
  • Simplificación administrativa, con un enfoque de "permisología de base cero": eliminación de trámites redundantes, estandarización de formularios, automatización de validaciones y uso extensivo de firmas digitales
  • Monitoreo de resultados centrado en el impacto, mediante sistemas simples que permiten visibilizar los avances científicos y su contribución social, conectados a repositorios públicos y herramientas de análisis
  • Gobernanza participativa y profesionalización, que involucra activamente a la comunidad científica en el diseño y evaluación de los procesos, y promueve una cultura de servicio y mejora continua dentro de las agencias.

Estos aprendizajes internacionales pueden y deben adaptarse al contexto chileno. Modernizar la gestión científica no es solo una tarea técnica; es una condición necesaria para liberar el potencial de nuestras universidades, centros de investigación y jóvenes investigadores. Significa construir instituciones que, en lugar de imponer obstáculos, faciliten el trabajo intelectual y reconozcan que la confianza -más que el control excesivo- es el mejor aliado de la excelencia.

Chile ya cuenta con talento científico y capacidades consolidadas. Lo que ahora se requiere es alinear su institucionalidad con una visión moderna y eficiente, capaz de responder a los desafíos de un país que aspira a competir con conocimiento y generar innovación de frontera. Esa transformación no es un lujo, es una urgencia.

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