El tenis y su juego, cada día más transparente

El deporte del tenis debe ser una de las disciplinas que, a lo largo de su historia, ha ido intentando hacer cada vez mas prístino su desarrollo con el fin que no haya elementos extra deportivos que puedan producir resultados irregulares o definitivamente injustos.

Y para ello la tecnología es permanentemente incorporada para colaborar a la trasparencia del juego, como ocurrió este fin de semana.

Fue así como la Federation Cup que es el símil femenino de la Copa Davis en varones, es decir el campeonato del mundo de tenis por equipos, comenzó a aplicar, por decisión de la Federación Internacional de Tenis, el llamado Ojo de Halcón que había utilizado originalmente la Asociación de Tenistas profesionales ATP y  que posteriormente la FIT comenzó a usar en la Copa Davis, utilizándose incluso en septiembre pasado en Santiago, en el encuentro entre Chile e Italia.

Como ya todos saben el Ojo de Halcón es la reproducción de la trayectoria de la pelota en una jugada, a través de la computación en una pantalla gigante, para confirmar o rectificar el cobro de un juez de línea con un tiro dudoso cerca de las líneas de la cancha.

Esta aplicación por cierto no es permanente, sino en una determinada cantidades de oportunidades por cada equipo durante el set.

Estos cambios vienen produciéndose paulatinamente desde hace unos 40 años en este deporte, comenzando con el uso de las pelotas de color para contrastar con el color de la cancha y para una mejor visual de los jueces y por ciento de telespectadores que comenzaban a seguir los encuentros por la pantalla chica.

A ello se agregó posteriormente la utilización de los diferentes colores en las canchas duras de Estados Unidos como el verde, el celeste u otros, con igual sentido.

Con los años se sumó un sensor electrónico en la red para que el umpire, el árbitro de la silla, pudiera sentir cuando la pelota durante el servicio tocaba la red y caía dentro del rectángulo de servicio, convirtiéndose en un “let” que le permitía al jugador al servicio repetir su saque y no estar dependiendo de un juez de línea instalado en una silla junto a ésta, con su mano puesta sobre ella, que estuviere sintiendo si la pelota pegaba o no en el borde de la mencionada red.

Luego se buscó una solución a otro momento difícil y conflictivo en canchas duras en el saque.

Se instalaron unas franjas después de la línea trasversal que señala el término del rectángulo de recepción del servicio, las que emitían un sonido perceptible para indicar que el saque normalmente a gran velocidad y muy difícil de captar por el ojo humano había caído levemente fuera de la zona del servicio ya que en esas canchas no quedaba huella a diferencia de la arcilla.

Todos estos elementos han determinado que los encuentros del primer nivel internacional tanto de la ATP como de la FIT determinen sin contratiempos a los justos ganadores y que no haya imponderables que puedan cambiar la suerte de un encuentro.

Digamos que a nivel menor en campeonatos de carácter local con falta de recursos para la instalación de esa tecnología, los encuentros siguen siendo más artesanales e igualmente atractivos. Pero en la competencia, nadie podrá decir que con ello se ha perdido el atractivo que tiene este deporte, uno de los que más se ha desarrollados y difundido en el mundo, sino muy por el contrario.

El uso tecnológico en otras disciplinas también se está aplicando desde hace años como el fotofinish (imagen fija de la llegada) en el atletismo, la natación, la hípica y en cualquier tipo de carreras en general.

La repetición del video para sancionar una jugada en el basquetbol cambió ya en 1972 el resultado de la medalla de oro en la final de los Juegos Olímpicos de Munich.

El ejemplo de árbitros que confirman con la pantalla de televisión los “tries”dudosos en el rugby, es otra muestra de la transparencia en el deporte moderno.

Sin embargo estos avances siguen siendo ignorados por un deporte tan popular como el fútbol donde permanentemente ocurren injusticias.

Hay goles no sancionados, pelotas que salen o no salen y se cobran diferentes, posiciones adelantadas sancionadas o no por malas ubicaciones de los jueces de líneas, etc.

Hace unos años en un campeonato mundial infantil se hizo un intento para avanzar en esta materia. La FIFA utilizó una pelota con un chip que determinaba cuando el balón cruzaba la portería pero no lo aplicó a las competencias oficiales.

¿Habrá alguna otra razón para dejar que circunstancias fortuitas pueden hacer cambiar el resultado de un encuentro dándose como argumento que la autoridad exclusiva es el árbitro y que esos detalles que llegan a ser decisivos formen parte del encanto del fútbol?

El tenis y otros deportes que sí aplican la tecnología ¿no tienen igual encanto porque todas sus decisiones tienen el máximo de transparencia?

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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