Estadio seguro o discriminación vergonzosa

Primer acto. Miles de personas en dos filas interminables, una hacia Maratón y la otra hacia Pedro de Valdivia esperando no para entrar al Estadio sino que recién para acercarse a las boleterías.

Si Ud. llegaba por Campos de Deportes arteria central del Estadio, debía caminar ayer 800 o más metros para tratar de encontrar el inicio de las filas. Indigno como lo más, un vejamen como tantas cosas que hoy debemos sufrir los ciudadanos comunes y corrientes.

Me acerqué a un oficial de carabineros le expliqué que este “PLAN” era absolutamente desquiciado, que el trato a la gente era como si fuéramos animales rumbo al matadero, me dijo que estaba completamente de acuerdo conmigo pero que eso era lo que les mandaron hacer.

Como si fuéramos un “piño de animales peligrosos” se avanzaba para llegar a un embudo en que había que avanzar cien metros más en fila india, para allí poder enfrentar las boleterías exteriores y entonces ser revisado todos bajo la presunción de que si estábamos ahí éramos delincuentes, así me imagino, nuestras fuerzas del orden podrían detectar cual de nosotros es un indeseable que no merece entrar al estadio.

Si esto fue hecho cuando había hinchas de un solo equipo, me imagino que puede pasar cuando sea un partido local.

Vejamen, ultraje, faltan palabras para señalar lo que se sentía, mientras 40.000 personas eran sometidas a esa fórmula segura, los poderosos, los que tienen plata o amigos cercanos al poder entraban como corresponde a la tribuna del Estadio sin mayores sobresaltos, los de cuello y corbata sólo cometen delitos que merecen penas menores como Alcalde y Cía.

Una pena que el ministro del Interior no haya salido en el cambio de gabinete de ayer, él es el responsable de este vejamen: ¿No encontraron disponible otro empresario dispuesto a “sacrificarse” como el Sr. Mayol?

Intermedio. El anunciador dice: “público asistente al Estadio 44 mil y tantas personas, la barra de Cobreloa deberá permanecer en el estadio al finalizar el partido”, nos miramos y decimos esto es ridículo, los pobres van a estar dos horas en el estadio viendo como la U celebra.

Seguramente alguno de esos inexpertos con sueldos millonarios, ¡tan distinto a los veinte años anteriores! aplicó automáticamente la norma: el visitante debe esperar para salir del estadio; pero este es un caso distinto con entrega de Copa no precisamente al visitante.

Felizmente alguna neurona quedaba y a los minutos se retractó y los hinchas de Cobreloa salieron primero sin que nadie de la U se hubiera movido. ¿Algún economista serio puede sostener que en Chile la remuneración tiene relación con la productividad?

Segundo acto. Termina el partido, entrega de Copa y ceremonia de premiación, igual que para la Sudamericana se improvisa un escenario en el sector medio de la cancha, éste de ahora más rasca, cuya principal característica es que se pone de fondo un telón con publicidad o con el nombre de las organizaciones: Comebol o ANFP y que impide que todo aquel que no esté en tribuna pueda observar nada de lo que está pasando, es decir, ayer cuarenta mil personas fueron ignoradas a la hora de la fiesta y cuatro mil pudieron verla en toda su dimensión.

Cuesta imaginarse tanta odiosidad o tanta tontera o tanta despreocupación como quiera llamársele, no pude resistir dejarle un mensaje en el celular a un amigo dirigente de la U – que no tiene nada que ver con ninguna de estas brutalidades- para que supiera que en el estadio había en ese momento cuarenta mil persona que no veían nada y cuatro mil privilegiados que gozaban como nos hubiera gustado hacerlo a todos.

Vea la última encuesta y entre los molestos, enojados indignados y emputecidos se encuentra el 80% de los chilenos, ¿moda? No. Hoy la discriminación se ha hecho palpable, el abuso hacia los simples ciudadanos es permanente, no hay casi actividad en la cual no se produzca alguna acción odiosa por parte de quienes en ese momento tienen la posibilidad de mostrar su descriterio.

Vea la encuesta y observe la pésima percepción que hoy tienen las personas de las empresas, el parlamento, los partidos, el gobierno y el presidente. Creer que eso es una foto vieja es hacer la política del avestruz.

El chilito de hoy está enfermo, pero no por su gente común y corriente sino que por los abusos permanentes de los poderosos.

Un feliz año 2012 en particular para todos los que han sido víctimas de maltrato.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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