El primer empleo no puede ser un nivel imposible de pasar

Para muchos jóvenes, entrar al mundo laboral se ha convertido en un nivel casi imposible de superar. Estudian, se preparan, obtienen un título y están dispuestos a trabajar. Pero cuando llega el momento de buscar su primera oportunidad aparece una exigencia difícil de comprender: tener experiencia.

La contradicción es evidente. ¿Cómo pueden adquirir experiencia si nadie les da la primera oportunidad?

Las cifras muestran la magnitud del desafío. La desocupación nacional alcanzó 9,4% durante el trimestre marzo-mayo de 2026 y, en el mismo período, aumentó en 16,4% el número de personas que buscaban trabajo por primera vez.

Pero detrás de cada porcentaje hay una historia. Jóvenes que hicieron lo que les pedimos: estudiar, capacitarse y prepararse. Y que, al intentar ingresar al mercado laboral, descubren que muchas puertas permanecen cerradas precisamente porque todavía no han tenido un primer empleo.

Es como un videojuego: para avanzar hay que superar niveles, adquirir experiencia y demostrar capacidades. Pero si para entrar al primer nivel nos exigen haber superado previamente los siguientes, el juego simplemente se vuelve imposible. Eso es lo que debemos cambiar.

Y en regiones como Los Ríos este desafío adquiere todavía mayor importancia. Cuando un joven debe partir a Santiago, a otra región o incluso fuera de Chile para encontrar las oportunidades que no encuentra aquí, no solamente perdemos una persona: perdemos talento, conocimiento y capacidad para desarrollar nuestra región.

No podemos conformarnos con formar buenos profesionales para después ver cómo deben marcharse porque no encuentran dónde comenzar.

También necesitamos entender que la preparación no termina cuando un joven recibe su título. El paso entre las aulas y el mundo laboral requiere acompañamiento, contactos y oportunidades reales. No basta con decirles que están preparados: debemos generar las condiciones para que puedan demostrarlo y comenzar a construir su trayectoria.

Por eso estoy impulsando el proyecto de ley Primer Empleo Joven, que busca fortalecer el apoyo que entregan las instituciones de educación superior a sus egresados para ingresar al mercado laboral, mediante orientación, preparación para entrevistas, vinculación con empleadores y herramientas concretas para encontrar su primera oportunidad.

Obtener un título no puede ser el final del camino. Tiene que ser el comienzo de una nueva etapa. Necesitamos que nuestros jóvenes puedan adquirir experiencia, desarrollar sus capacidades y construir un proyecto de vida sin que su falta de trayectoria laboral se transforme precisamente en el obstáculo que les impida comenzar.

No podemos pedirles experiencia si antes no les damos la oportunidad de obtenerla. Chile necesita abrir ese primer nivel. Y en Los Ríos debemos trabajar para que nuestros jóvenes puedan estudiar, trabajar, desarrollarse y construir su futuro aquí. El primer empleo no puede ser una barrera. Tiene que ser la puerta de entrada al futuro.