Exportar no es opcional, es urgencia

Chile enfrenta días dolorosos. Los temporales han dejado víctimas fatales, familias damnificadas y daños en caminos, puentes, sistemas de riego e infraestructura rural. La prioridad debe seguir siendo proteger a las personas, recuperar la conectividad y apoyar especialmente a la pequeña agricultura.

En medio de esta tragedia, hay una noticia positiva para el país: hemos mejorado la disponibilidad de agua. En Coquimbo, por ejemplo, las lluvias y nevazones aportaron más de 200 millones de metros cúbicos a los embalses, asegurando el recurso para los próximos tres a cinco años.

Pero la lluvia no basta. Cuando grandes volúmenes caen en pocas horas, parte importante del agua escurre, provoca daños y termina perdiéndose. Necesitamos acelerar la construcción de embalses, mejorar canales y sistemas de riego, impulsar la recarga de acuíferos y avanzar en desalación.

Esta no es solo una discusión hídrica. También es una discusión sobre empleo. Sin agua no hay producción; sin producción no hay exportaciones; y sin exportaciones disminuyen la inversión, el empleo formal y las oportunidades en las regiones.

Hoy, la mayor emergencia económica del país es la precariedad laboral. Por eso, el crecimiento de las exportaciones debe transformarse en una prioridad nacional. El primer semestre dejó una señal positiva: los envíos crecieron 12,4% y superaron los US$60 mil millones. Sin embargo, el desafío sigue siendo aumentar los volúmenes, diversificar la oferta y llegar a nuevos mercados.

Cada contenedor que sale de un puerto chileno moviliza una larga cadena de trabajo: agricultores, transportistas, plantas de proceso, proveedores, puertos y servicios. Exportar más significa más actividad regional, inversión y empleo.

Para lograrlo, necesitamos una alianza público-privada que abra mercados y, al mismo tiempo, genere condiciones para producir. Eso exige seguridad, infraestructura hídrica, logística eficiente, puertos modernos y carreteras que conecten los territorios con el mundo.

La disponibilidad de agua que dejan estos temporales puede sostener nuevas temporadas productivas. Convertirla en crecimiento dependerá de las decisiones que tomemos ahora. Chile debe aprender a capturar el agua cuando llega y transformarla en alimentos, exportaciones y trabajo. Exportar no es opcional: es una urgencia para volver a crecer y enfrentar la principal emergencia social del país, que es el empleo.