En el actual contexto de tensiones geopolíticas, como las situaciones bélicas en Ucrania e Irán, principalmente, los países industrializados han intensificado las medidas para asegurar su abastecimiento de minerales críticos y estratégicos.
La disponibilidad de minerales contribuye a satisfacer una gama de necesidades vitales para cumplir con políticas nacionales, desde la energía limpia hasta la defensa militar. Al mismo tiempo, la búsqueda de seguridad en el abastecimiento de minerales también se junta con tendencias de fragmentación económica y formación de bloques tanto en el llamado mundo occidental por un lado como en lo que conocemos como mundo oriental por el otro.
Las mayores potencias interfieren en las cadenas de abastecimiento de sus supuestos adversarios, creando una urgencia de entender cómo los propósitos de competencia por la seguridad de minerales críticos y estratégicos interactúan. Además, esta competencia tiene implicancias para las cruciales necesidades mundiales para una transición energética, desarrollo sostenible y relaciones pacíficas entre estados.
Entonces, el abastecimiento de los minerales necesarios para tecnologías limpias en la producción de energías es un tema geopolítico estratégico, no solo porque podría afectar el necesario desarrollo de estas nuevas tecnologías en todo el mundo, sino porque resolver los efectos del cambio climático se ha transformado en una competencia estratégica entre estados rivales. Así, las potencias industriales necesitan grandes volúmenes de minerales y metales que se consideran claves para la manufactura de tecnología que genere una energía limpia. Este desarrollo ha incrementado la presión en muchos países o bloques industrializados dependientes de la importación de minerales para asegurar el abastecimiento de los muy requeridos minerales críticos.
Incluso algunos gobiernos han modernizado o expandido sus actuales estrategias para enfrentar los desafíos, así como otros han delineado planes de acción o enfocado sus perspectivas solo en partes específicas de sus necesidades más urgentes de abastecimiento.
Ante esta urgente situación, cuando se trata de minerales, Chile se destaca: es el primer productor mundial de cobre, renio, nitratos y yodo. Además, se ubica entre los mayores productores de litio, molibdeno, plata, oro, hierro, arsénico, mercurio, potasio, boratos, sal, azufre y selenio. Últimamente se identificaron tierras raras en el sur del país y se están estudiando otros minerales críticos: cobalto, wolframio, vanadio, cesio y magnesio. Y complementariamente tiene buenas reservas de todos esos minerales.
Todo lo anterior debe ser considerado por nuestra industria minera. En particular, el Estado debería dar claras directrices a partir de la reciente Estrategia Nacional para Minerales Críticos, para que Chile soberanamente proporcione el abastecimiento de minerales críticos a un mundo en tensión y con una necesidad urgente de resolver los problemas que obviamente ya ha generado el cambio climático. Más aún, es imperativo que nuestras instituciones de gobierno aseguren un mayor conocimiento de nuestros valiosos minerales para cumplir internamente y externamente con nuestra actual calidad de potencia minera. Y, sobre todo, que esta urgencia mundial implique la aparición de nuevas faenas que impulsen nuestra pequeña y mediana minería a la vez que generen aumentos de producción en nuestros importantes yacimientos de variados minerales hoy en plena producción.