Hablemos de la pobreza y de los pobres

La pobreza no la miden los pobres. No son los pobres del país los que dicen hoy, ¿cuántos somos? ¿cuántos somos más o menos? ¿cuántos fuimos? ¿cuántos seremos, teniendo además un límite tan difuso con los “no pobres”, límite que ni siquiera se funda en la cesantía?

En los años 60 y 70  “los pobres de la ciudad y el campo” (pobladores, muchas veces sin trabajo y sin casa, y campesinos sin tierra y sin salarios) podían, a través de sus organizaciones y partidos representativos, saber cuántos eran.

Los pobres de hoy no manejan los sistemas de análisis social. Son otros los que los manejan.

Son los conglomerados de estados capitalistas, desde los años ochenta, los que observan, miden y, en el mejor de los casos, planifican políticas públicas en relación a ese sector social: los pobres. No, claro, políticas de cambios estructurales ni menos políticas de real equidad, sí políticas que apuntan a disminuir esta pobreza, con más o menos ganas y eficacia.

Estos pobres hoy no son “los pobres de la ciudad y el campo” de que se hablaba hasta los años setenta y que, sumados a los trabajadores (especialmente obreros, empleados, proletariado de cuello y corbata de todo Chile), constituían, en todos los países, eso que se llamaba “el pueblo”.

El pueblo. Ya no se habla de el.

Eso “tan pasivo” y “poco empoderado” (como lo dicen muchos ignorantes de la historia) que se organizó, luchó (a través de todas las vías) creció en poder y finalmente influyó determinantemente en las sociedades e incluso se tomó el poder del Estado o del gobierno en Rusia, China, Vietnam, Cuba y hasta en Chile, en 1970. E influyó en todo el mundo.

Los pobres de ahora no son el pueblo, aunque sean parte de el. Constituyen ese sector, más o menos grande, que, se dice, “se queda atrás en los beneficios del desarrollo capitalista”. Como si los del sector bajo y medio no se quedaran atrás, en educación, salud, previsión…participación.

Los pobres son aquéllos a los que nosotros, especialistas en esta pobreza, calificamos y medimos para hacer o no hacer determinadas políticas públicas de algún apoyo. El pueblo (o la gente, la inmensa mayoría de la ciudadanía) son todos los miembros de la sociedad que no poseen los grandes medios económicos (y sus pares financieros, militares, culturales, etc.) Eso que se llama “clase media” sin decir nunca “clase baja” ni menos, porque eso sería pecado, “clase alta”.

En Chile, más del 80 por ciento de la población, unos 15 millones de habitantes. Porque la “clase alta” ¿estará integrada aquí por unos 2 millones de habitantes?

Chile ha logrado con sus políticas públicas reducir la actual “pobreza” del orden del 40 por ciento con Pinochet a poco más del 11 por ciento. Uruguay tiene 18 y Argentina 24, subiendo. No ha sido un esfuerzo de todos sino en primer término de las políticas públicas desde Aylwin en adelante. Y no ha sido un logro aislado en América del Sur. Perú, con sus políticas públicas (especialmente en el agro) bajó de 58,7% a 22,7% su pobreza entre 2004 y 2014. Y hoy está en menos del 20 por ciento.

Volvamos a lo que hoy son “los pobres”. 

¿Qué notamos?

Ellos existen en todos los países capitalistas. Se acercan más al “ejército de reserva” del que habló Marx hace 160 años. Son parte de esa reserva. Unos 300 millones hoy a nivel planetario y con economía global.

“Una parte de la población, escribió Marx hace 170 años, periódicamente está desocupada, como algo inherente al sistema capitalista, y su tamaño fluctúa según el ciclo económico y las crisis periódicas”. “Es un contingente disponible que pertenece al capitalismo de un modo tan absoluto como si se criase y mantuviese a sus expensas.”

No se eliminan con “el desarrollo económico”. Hay países con alto desarrollo económico capitalista que tienen alto porcentaje de pobres. Ejemplo, EEUU, con 15,1 por ciento. Gran Bretaña con 16,2. Alemania con 15,5. Israel con 21 y Japón con 16%, más que Chile.

No se eliminan, tampoco, con años y años de gobiernos “de izquierda”. Bolivia tiene un 45, Ecuador un 25,6, El Salvador un 36,5, Nicaragua un 42. Claro que, por la derecha, Colombia tiene 45,2, Panamá un 31 y en Argentina y Brasil se están tomando medidas para que crezca el “ejército de reserva”.

Normalmente crecen con gobiernos de derecha (Pinochet los llevó a casi la mitad de los chilenos en 1989)

Dependen, en primer término, de los ciclos del capitalismo, y de las políticas públicas de los Estados y gobiernos, que pueden apuntar, para fortalecer el sistema, a un aumento de los “ejércitos de reserva”.

Y, para terminar, veamos los porcentajes de pobreza en Chile en años interesantes de su historia: 1969, un 28,5%; 1976, un 56,9%; 1986, un 50,9%; 1987, un 48,6%; 1988, un 49,8% y 1989, un 41,2%.

Para los que quieren una visión histórica de esta pobreza. Y para los “Chicago Boys”, que han pretendido eclipsar a Marx.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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