La concentración económica al galope

Como ya conocen nuestros lectores hace un largo tiempo hemos venido advirtiendo sobre los riesgos de la concentración económica en los mercados, lo que podemos resumir en que el poder dominante, de dos, tres o cuatro incumbentes por mercados, no ha traído el crecimiento económico esperado y tampoco ha mejorado la productividad de nuestra economía ni la ha hecho más justa y equitativa. Eso es lo propiamente económico, pero también hemos hecho presente que ese poder de mercado, absolutamente exagerado y con controles ex – post  del poder político – regulatorio -, traería como consecuencia un efecto indeseado y grave sobre la actividad política. Esto último, por la simple razón de que cuando los mercados no son lo suficientemente eficientes, por carecer de competencia real y efectiva, terminan coludiéndose o comprando las voluntades del poder político regulatorio, incluyendo en este concepto más amplio también a los representantes del pueblo que les corresponde dictar las leyes que regulan la actividad económica.

Si ya hemos dicho tanto tiempo aquello y en Chile no pasa nada, conviene preguntarse si la cooptación aún permanece intacta, y nosotros respondemos, creemos que sí, y por ello no existe ninguna candidatura a la presidencia de la república que haya dispuesto un conjunto de medidas contundentes y definitivas para limitar la concentración en los mercados, una materia teóricamente fácilmente abordable por la vía impositiva  o la limitación legal.

Dicho lo anterior, veamos lo que ocurre hoy día en el actual gobierno y en la opinión pública. Durante el presente gobierno se aumentó la concentración bancaria creándose con la fusión de dos bancos medianos un tercer banco en el orden de importancia de sus actividades económicas, sin que ninguna persona, grupo, asociación o partido político haya efectuado ningún reclamo sobre un proceso que aumentó el nivel de concentración económica en Chile. Existe la sospecha de que hubo dos tipos de razones para ello, pero nunca han sido aclaradas. Que era para salvar un banco en problemas y otra para favorecen a un banco extranjero de origen brasileño para que aumentara su presencia en Chile. El asunto siempre discurrió por los cauces de cualquier fusión económica, sin que las autoridades políticas parecieran tener parte en el proceso. Hubo beneficiados sin duda, y quizás París bien vale una misa.

Hoy día, se anuncia con impresionante desparpajo, que producto de operaciones económicas en Chile se podría conformar un poderoso grupo controlador del 80% de las concesiones urbanas y carreteras y como ocurre en todos estos casos las autoridades guardan un ominoso silencio. El único grupo empresarial  extranjero en concesiones que compite dice que no le importa, curioso. La consecuencia de esta  omisión política se puede traducir en un gran poder de negociación frente al Estado y que se limite la competencia por las concesiones y facilitando de paso eventualmente, su estatización

La liviandad con que se tratan estos temas, desprestigia una política de concesiones que requiere que el Estado pueda comparar no solo los precios y operaciones para así defender el interés público y el de los consumidores. El desprestigio de la política de concesiones, se verá así aumentado, porque no es un misterio para nadie en Chile, que se constituyen en verdaderos mini monopolios en cada sector concesionado. Es difícil pensar que en otro país del mundo pueda aceptarse una cosa así, salvo en Chile, por cierto es que parece que los grandes poderes económicos nacionales y extranjeros carecen del debido control.

Pero hasta aquí lo descrito tiene que ver con un aspecto llamémoslo así económico. Sin embargo, un candidato presidencial ha presentado su cartera de inversiones y nos informa que prácticamente no hay grupo económico en que no tenga una participación, porque obviamente no tiene otra alternativa si desea invertir en Chile. Como el poder económico esta tan concentrado en Chile, un inversionista de cientos de millones de dólares requiere invertir precisamente en los grupos controladores. No se puede gobernar así con real independencia y no hay fideicomiso que valga.

Aquí entonces es donde se cierra el círculo, el poder político y poder económico se imbrican en una compleja tela de araña que a nuestro juicio no resulta ideal para una sana actividad política y económica se imbrican en una compleja tela de araña que a nuestro juicio no resulta ideal para una sana actividad política y económica.

Si los líderes no se dan por enterados de esto, no le pidan al pueblo y a las instituciones republicanas que sean probas y ejemplos universales como lo fueron algunos de chile. El alma de Chile está herida grave, ojalá no sea de muerte.

Coautor del artículo es el abogado Hernán Bosselin Correa.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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