El Plan de "Reconstrucción Nacional" representa una señal positiva para las pequeñas y medianas empresas (pymes), un sector que ha enfrentado años complejos, marcados por bajo crecimiento económico y mayores presiones tanto en costos laborales como operativos. Este segmento empresarial representa cerca del 65% del empleo formal en Chile, lo que da cuenta de su rol central en la economía.
Las medidas orientadas a su reactivación van en la dirección correcta. Si se implementan adecuadamente, pueden traducirse en más crecimiento, más empleo formal y mayor dinamización de la economía. Sin embargo, aún existen brechas relevantes por abordar.
Persisten problemas como la demora en los pagos del Estado a proveedores, que afecta la liquidez de miles de pymes, y las restricciones de acceso a financiamiento cuando grandes empresas limitan el uso de herramientas como el factoring.
También hay un grupo especialmente relevante dentro de este ecosistema que continúa invisibilizado: mujeres que buscan liderar sus propias empresas, pero que enfrentan barreras adicionales debido a las labores de crianza y cuidado, lo que en muchos casos limita su desarrollo o desincentiva la toma de riesgos, por lo que estas realidades deben ser consideradas al momento de diseñar e implementar políticas de apoyo al emprendimiento.
Valorando el impulso del plan, el desafío es que las pymes estén en el centro y crezcan con certezas.