Transparencia en la información = confianza del consumidor

Por segundo mes consecutivo, se registró un alza en el Índice de Percepción de la Economía (Ipec), elaborado por GFK Adimark, evidenciando un aumento de confianza de los consumidores. Este resultado se podría interpretar positivamente, en el sentido de que nos encontramos en un punto de inflexión ante una menor incertidumbre económica.

En los últimos años hemos visto cómo los casos de falta de transparencia del sector público y privado están influyendo en la percepción general del país. Por lo tanto, desde el punto de vista de las empresas, sería ideal poder salir de la crisis de confianza por la que atraviesan, como un factor que aliente a mejorar los índices de nuestra alicaída economía.

Para lograr un cambio de este tipo, la estrategia que deberían adoptar las empresas necesariamente debe apuntar a entregar información veraz, completa y oportuna a los clientes, en un esfuerzo que promueva una mayor transparencia, evite controversias o conflictos durante o después del proceso de compra, ya sea de un bien o de un servicio.

En un mundo donde abundan las fuentes y los medios de información, y donde la legislación va como un dinosaurio detrás de los cambios sociales,  la reciente aprobación de una modificación a la Ley General de Urbanismo y Construcción es una señal de la tendencia que viene a todo nivel.

En ella, se consagra de manera explícita la obligación de informar la superficie total y útil de los inmuebles que se ofertan, así como lo de las terrazas, bodegas y estacionamientos. Este proyecto de ley, que tiene 2 artículos, y que incorpora apenas unas líneas al artículo 18 de la L.G.U.C, se tramita desde el año 2014 y se aprobó este mes, viene en explicitar algo que para muchos parece ser más que indispensable: informar acerca de las características relevantes del inmueble que se construye y vende, de manera que esa información, sea clara, explícita y que no induzca a engaño o error, ni generare expectativas, que se convierten en reclamos y en una insatisfacción permanente.

Informar al cliente de las condiciones y características esenciales del producto o servicio que se ofrece, debe ser parte integral de las políticas de transparencia de las empresas, incluso más allá del mero cumplimiento de cualquier normativa.

Seguramente para ello será necesario dedicar mucho más tiempo a la planificación y a la comunicación, pero a la larga se traducirá en ahorros y beneficios.

Asimismo, el sólo hecho de invertir y adelantarse a esta tendencia, se convierte en un índice diferenciador en posicionamiento y reputación corporativa.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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