Desde 1967, por acuerdo de las Naciones Unidas, cada 8 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Alfabetización, con el propósito de recordar a los responsables de formular políticas, acciones y programas, el compromiso que tienen con el derecho a la educación de hombres y mujeres, personas jóvenes, adultas y adultas mayores para aportar a una sociedad más justa, democrática y sostenible.
Para 2026, Unesco ha propuesto como lema "Alfabetización para las personas, el planeta y la prosperidad", será México el país anfitrión y la convocatoria, junto con destacar los logros alcanzados, especialmente desde 2015, se propone identificar los desafíos, explorar políticas y soluciones eficaces y determinar áreas de cooperación internacional para afrontar retos en favor de la paz, el desarrollo sostenible y la democracia.
El lema para 2026 amplía el campo de la alfabetización, teniendo siempre al centro a las personas y sus contextos socioculturales, las planetarias asociadas al desarrollo sostenible y las económicas relacionadas con las oportunidades de prosperidad para las personas y los países.
¿Cuáles son los logros y desafíos para Chile? En perspectiva histórica, el Censo de 1960 reveló que aproximadamente el 40% de la población no sabía leer ni escribir. Luego de importantes campañas de alfabetización dirigidas a la población adulta, junto a la ampliación creciente y sostenida del sistema educativo, la tasa se redujo drásticamente, alcanzando 10,2% en el Censo de 1970.
Hoy la situación es distinta, de acuerdo al Censo de 2024, 330.852 personas mayores de 15 años declararon no saber leer ni escribir, lo que representa el 2,2% de la población. Esta cifra se eleva a 6,4% al focalizar en las personas de 65 años y más.
Estas tasas son resultado de iniciativas desarrolladas por las organizaciones sociales y comunitarias y, sobre todo, por las políticas y programas del Ministerio de Educación, entre los cuales destaca el esfuerzo del Plan de Alfabetización Contigo Aprendo, impulsado por el Mineduc desde hace más de 20 años, logrando su continuidad a lo largo de distintos gobiernos. El plan cuenta con una estrategia que le ha permitido formar a monitores que trabajan en los territorios focalizados de acuerdo a las necesidades de la población, proporciona materiales educativos destinados a quienes se alfabetizan y a educadores.
Durante todos estos años se ha logrado una experiencia que enriquece a las personas, a las familias y a todos quienes participan del proceso de alfabetización. Es una historia que tiene el valor de continuidad en el tiempo, algunos dirán que el analfabetismo es un problema residual, no obstante, continúa siendo un desafío que el país tiene que asumir.
Más allá de la alfabetización, la educación de personas jóvenes y adultas, es un lugar para aprender y es un lugar para la construcción de ciudadanía. En el mes de la Patria, el desafío más grande que tenemos es reforzar la democracia, haciendo de este un país seguro en donde todas y todos podamos encontrarnos con solidaridad y respeto. Son estos los valores que están a la base de los programas de alfabetización y de la educación de personas jóvenes y adultas, para contribuir desde nuestro país a hacer realidad el lema al cual convoca Unesco en 2026 "Alfabetización para las personas, el planeta y la prosperidad".