El adultocentrismo que nos ciega

Entre todos los grupos etarios que se han afectado con esta cruel pandemia, los párvulos han sido quizás los más invisibilizados. Los niños y niñas son personas con iniciativa que construyen lo que están viviendo desde su perspectiva infantil. Es decir, desde su epistemología (forma de conocer el mundo) y de sentir todo lo que experimentan, lo que también expresan con parámetros propios y diversos.

Los adultos con nuestro mirar, enfocamos todo a partir de lo que nosotros consideramos válido, lo que puede ser aportador en muchos aspectos, pero también avasallamos al que piensa y siente distinto, como son los más pequeños, los que habitualmente pasamos por alto.

¿Qué sentirán los párvulos en esta situación actual?

¿Qué pensamiento estarán construyendo sobre todo lo que pasa?

¿Será suficiente lo que estamos haciendo para atenderlos integralmente?

¿Y la forma en que lo estamos haciendo, será la más adecuada? ¿Estará lo virtual en sus preferencias?

Estas preguntas son difíciles de responder, algunos experimentan situaciones muy diversas tomando sólo el indicador social de sus familias, pueden estar muy protegidos, atendidos y sobre estimulados, y otros, vivir situaciones de grandes carencias en relación con la subsistencia diaria y por tanto con el estrés de sus familias. Si agregamos lo cultural, es decir, con prácticas de crianza diversas, varían aún más los contextos en que se desenvuelven.

Por otra parte, la educación parvularia en Chile, con sus diversos organismos y formas, en el mejor de los casos atiende a un 60 % de la población infantil, por lo cual las ayudas institucionales que han sido difíciles de hacer llegar, incluyendo la alimentación para ciertos sectores, no la han recibido todos, ni en forma constante como cuando asistían a Salas Cunas, Jardines Infantiles y Colegios.

Así mismo, el apoyo educativo, a pesar de los esfuerzos de las educadoras por entregarlo, tampoco ha podido llegar a todos por diversas causas, lo que ha hecho que de manera legítima y sin una mala intención, las familias reproduzcan el tradicional “hacer tareas”, sin aprovechar la vida cotidiana del hogar para hacer en conjunto actividades en las cuales se aprende de todo y en compañía de quienes más les importan a los párvulos: su familia.

Algunas investigaciones como una realizada por OMEP-Chile, han estado consultando a los niños y niñas qué ha significado esta pandemia para ellos y la respuesta más frecuente ha sido, “jugar con la mamá”, y qué importante es ello.

Toda la contención afectiva que requieren en estos momentos, el desarrollo de habilidades para la vida tiene lugar en este estar juntos, jugar y hacer diversas actividades hogareñas, sin la tradicional “exigencia escolar” que habitualmente es monótona y aburrida, acabando todo el interés por gozar el verdadero aprendizaje.

Por tanto, repensemos lo que estamos haciendo con los párvulos, tratemos de entender lo que a ellos les interesa y necesitan en estos momentos, fomentemos su iniciativa. Cuidemos amorosamente sus necesidades de subsistencia (nutrición, salud) con su participación, ya que de todo aprenden, y ellos están como nunca, con su querida familia todo el día.

Los momentos que podamos ofrecerles, aún en la dificultad, esforcémonos para que sean educativos en un amplio sentido; lo que más quieren, es estar con los suyos regaloneando, jugando, haciendo actividades hogareñas y aprendiendo de todo. Así es la educación integral, en tiempos de pandemia.

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Edición
Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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