El Transuniversitario

Habría que decir que la capacidad de enredar las cuestiones educacionales  y universitarias, crear (se) enemigos, guerras cuasi religiosas, provocar enojos, que salen de la Alameda con Teatinos, es exquisita. El inquilino del edificio de  la Alameda, se ha transformado en el mejor aliado de los movimientos sociales; los estudiantes de la Universidad de la que soy coyunturalmente Rector, se fueron todas y todos a paro indefinido.


Las razones son diversas, confundidas posiblemente , pero fundamentalmente justas. Si le dan gratuidad solamente a las así llamadas Universidades Estatales, no quedaría ni uno probablemente en la Academia. Digamos que es un anuncio del tipo de “rocket con ventilador”, una especie de dron de la sobre modernidad.


Le decíamos a un joven asesor del inquilino de la Alameda con Teatinos que lo que no había podido hacer la Dictadura, acabar con la Academia, lo que no habían podido hacer los de la Concerta, ignorar a la Academia, lo que no hizo la derecha, hacerse los neutrales con la Academia, lo harían nuestros amigos; ¿con estos amigos para qué tener enemigos?, me digo.


Y lo notable del caso es que se ha logrado unir a la privada y entusiastamente privada derecha católica, liberal, laica y tecnocrática, universitaria, liderada por un, como le decían los mapuche, “Curri Patiru”, también amigo y respetado sacerdote de la Compañía de Jesús;  “Ay Jesús que Compañía” decían los antiguos. Porque una vez que levantó la guaripola el domingo, en el Decano de la Prensa Nacional, se pusieron en línea y en desfile, las más diversas especies y colores de la flora y fauna nacional e internacional.


“Qué dirá el Santo Padre que vive en Roma…”Hoy en la mañana salió que el asunto era “anticonstitucional”, y que “violaba” a la “sagrada señora” como decía groseramente Diego Portales, que a pesar de todo tiene estatua, edificios, e incluso Universidad también…. Aunque estoy más bien de acuerdo con Carlos Peña su  portaliano rector.


Si se declara este asunto anti constitucional se acaban todas las reformas, ya que para esta Señora, nacida del pecado por cierto, todo es anti constitucional y sus guardianes son muy celosos en su cuidado. La cuidan como hueso de santo…En esta vuelta no me sacaré ni una foto con ninguno de los nombrados, a penas una foto carnet en solitario.


Mala cosa, muy mala. Con mis colegas profesores y académicos hoy día hemos sacado algunas conclusiones, raras para ser una entidad privada, como por ejemplo que estamos por la educación pública y que para que ésta sea efectiva hay que favorecer a las Universidades del Estado; pero eso con cuidado y razón.


Si no hay mínimos controles de desempeño la plata “basal”, palabrota casi infecta, que se le dé a esas Universidades puede llevar a situaciones muy curiosas y totalmente contrarias al espíritu y letra de las reformas. Porque no todas las Universidades del Estado son las que dirige el Rector Vivaldi, con su teléfono que suena como las Cuatro Estaciones, de su musical ancestro. Y eso que también allí se cuecen habas.


Pero hay estatales y estatales. En eso estoy de acuerdo con nuestro “patiru”. Porque hay que decir que las Universidades menos reguladas, las de peor calidad, comprobadas en todas las evaluaciones y acreditaciones, son las sedes de las Estatales de Regiones en Santiago. Hay sedes que tienen dos, tres, cinco y diez veces más  estudiantes que nosotros y no tienen ni Bibliotecas, ni edificios, ni profesores estables, ni nada de nada. Son entidades de negocios privados dirigidos por entidades del Estado.


Talca  dicta en Santiago carreras maulinas, Arturo Prat sugiere desiertos salitreros, Los Lagos navega por calle República y así  Valparaíso con entusiasmo ha llegado a la capital, aunque se enoje su Rector. Me puedo imaginar que si estas sedes capitalinas son gratuitas, como ha dicho el Ministro, se van a subir de alumnado como la leche hirviendo, y allí se van a ir los jóvenes que con toda razón quisieran estudiar gratis. Los más pobres de Santiago, van a ir a estudiar en las Universidades más malas y más pobres.


Por cierto que en esa perspectiva, sin apoyo ni gratuidad nosotros, la Academia,  que fundó hace casi 40 años don Raúl Cardenal Silva, Don Cárdenas como le decíamos, se acaba. Muchas gracias habría que decir, por los favores prestados a los inquilinos de la Alameda con Teatinos. Quedará en la ya larga Historia Universal de la Infamia.


Afirmemos en cambio, el sistema público estatal, con cuidado y serenidad. Esa es una condición para construir un país democrático y bajar un poco que sea la desigualdad, la discriminación, la odiosa sociedad en que estamos subsumidos. Pero háganlo bien; hagámoslo si invitan, cosa que no han hecho de manera formal.


Les dijimos a los inquilinos susodichos que antes de ir a Valparaíso con propuestas artificiosas debían haber convocado a los actores, a los que estamos en las Universidades desde que nacimos, casi, a los jóvenes estudiantes, que tienen mucho que decir, y nadie les ha consultado nada, a todas y todos. Y creemos que no es tan difícil ponerse de acuerdo. Que se firmen, por ejemplo, contratos de desempeño con cada Universidad Estatal y del CRUCH, y en cada caso, que digan, la capacidad que tiene cada una de esas  Universidades para asumir la gratuidad, la estimación seria de gratuidad progresiva, que se diga con claridad a cuánto y cómo se calculará el arancel para que esa gratuidad sea efectiva y no una mentira, que haya un sistema de transición y no se repita en la educación superior el Transantiago, que es lo que tememos muchos, entre ellos quien acá escribe. Las fórmulas no son difíciles.


En primer lugar decir cuánto dinero hay para esta operación y para cada año. Si se es transparente los estudiantes lo comprenderán sumamente bien; lo que produce el enojo es la ausencia de transparencia como el 26 de Mayo, en que nos hemos enterado que hay una cantidad de Universidades “en la mira”, y que no sabíamos, entre ellas la Central por ejemplo, y que por esa razón, absolutamente novedosa no podrían siquiera acercarse a uno de estos programas de gratuidad.


Establecer en segundo lugar las condiciones en que las Universidades del CRUCH van a ir accediendo a esas cuotas sucesivas de gratuidad. Porque nadie puede mentir más. Todo el mundo sabe que ingresar a la Universidad Católica en San Joaquín, no solo es difícil por el puntaje de la PSU, sino que hay que tener plata para moverse, normalmente deben tener auto,  comprar los útiles escolares que en algunas carreras son cuantiosos, en fin…Y la gratuidad es una parte solamente del gasto. Decir el 60 % de estudiantes gratuitos en la Católica me suena a  falsedad y casi a bofetada.


Veo en Internet un mapa que dice ¿dónde viven los estudiantes? Y hay un puntito rojo puesto en el mapa de Santiago. La Católica es una mancha roja en la pre cordillera, la de Los Andes, UDD, y otras una mancha compacta, entre Las Condes y La Dehesa. Y los inquilinos de la Alameda con Teatinos nos dicen que no le darán oportunidad de gratuidad a las que como nosotros se dispersan los puntitos rojos por todos los barrios de la capital.


Pero y eso es también heterogéneo, no todas las llamadas despectivamente privadas son iguales, entonces hay que tener Convenios de Desempeño para que la gratuidad sea también efectiva en algunas de las privadas, que firmen con el Estado compromisos. Y si no alcanza  para el sesenta por ciento, habrá que hacerlo el primer año para el treinta por ciento. Y todas y todos vamos a entender que pasar del neo liberalismo educativo fundamentalista a un sistema de gratuidad no es un asunto fácil.


¿Se recuerdan las colas del Transantiago? ¿Se acuerdan lo que sufrió la gente que esperaba micros? ¿Alguno de los planificadores había andado alguna vez en las micros amarillas? ¿Creen por acaso que el joven esperanzado que va a una de esas Universidades despreciadas y despreciables es un imbécil, un pobre infeliz que además de pobre hay que castigarlo?


¿No se dan cuenta que hay miles de muchachas y muchachos que van a estudiar enfermería  y que son la primera persona que ha estudiado en una genealogía  curtida de “labradores, peones y proletarios”? Y a todas esas personas los inquilinos de la Alameda con Teatinos los están tratando de lo peor. Vámonos con cuidado chiquillos.


Otra cosa pero importante. Si le decimos a los que vienen que van a estudiar gratis, es una ofensa decirle a los que vinieron antes que deben pagar hasta las ganas por un crédito Corfo. Fui aval de uno de esos créditos y era de casi un millón de pesos. El muchacho no pudo más, abandonó la Universidad en que estaba, que no era la Academia, y no pudo pagar  más. Llevamos exactamente 14 años pagándole al Banco del Estado. Me olvido de la cuota y me llaman de manera insistente a las horas inimaginables. Les grito ladrones. El  crédito va en más de seis millones y falta mucho por terminarlo. Es un escándalo.


Lo mínimo que tiene que hacer el inquilino de la calle Alameda que sabe de números es acabar con este sistema, condonar las deudas y toda esa pérdida será un moco de pavo frente a los millones que vemos bailar en el escándalo económico y político nacional. Lo mismo debe hacerse con los CAE y los Créditos Fiscales, a lo menso repactarlos. Es un asunto ètico.


Quiero decir responsablemente que hay caminos para avanzar en forma sustantiva a la gratuidad universal de la educación Universitaria y superior chilena; que hay caminos adecuados para que esta educación esté articulada por las Universidades estatales, que sea democrática en su acceso y en su contenido, pero, que si  se prefieren atajos vamos a tener la mayor catástrofe universitaria de nuestra historia y muchos querrán volver a la LOCE firmada por mi General viajando a Valparaíso en su Mercedes Benz blindado, a entregar el mando hace ya unos años.


Las Universidades del barrio alto, no perderán un día de clase este año, mirarán desde la cota mil del Padre Berríos, curri patiru también, como “los de abajo” se sacan la mugre peleando por la gratuidad en la calle, y los Carabineros en un enfurecimiento increíble y renovado, les golpean con sus porras y guanacos de manera brutal. La gran heterogeneidad de la educación universitaria hay que mirarla con lupa y de ese modo evitar que estemos a las puertas de un gran “Transuniversitario”.


 Si alguien quiere informarse sobre los detalles de esta propuesta, ver www.academia.cl

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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