La enseñanza, el único camino

Uno de los Derechos Humanos más pregonados es el Derecho a la Enseñanza pero…¿cómo alcanzará ese Derecho Humano el niño que acaba de nacer? Ajeno a su voluntad o acción, llegó a una familia disfuncional, (elegante eufemismo), y en un lugar calificado entre ruralidad y barrio marginal.

Me pregunto eso porque no falta la ocasión de oír, y lo hago desde hace muchos años, que somos todos iguales o semejantes y hasta hermanos, o casi.

Al de un tiempo, con suerte, le llevarán a la guardería o al jardín infantil y a la escuela básica, ¿a cuál?

Sin la menor duda, a la más cercana, pero a la que pueda acceder su “familia”.  Y entre tantas calidades de escuelas que hay ¿será una que le dé la ocasión de desarrollar al máximo sus capacidades? La verdad previsible es que irá a la que su familia pueda pagar o aportar.

Y como los recursos económicos para la enseñanza son escasos, esa escuela tendrá instalaciones precarias o insuficientes y dependerá del espíritu heroico o milagroso de maestros para que el ambiente y el resultado no sean frustrantes para ambos.

Difícil es encontrar alguien que acepte admitir la segregación racial y el “apartheid” como medios de clasificación social. Sin embargo, el condicionar a los niños y jóvenes en su acceso al conocimiento primero, a la capacidad de su familia para elegir y financiar el carácter de la escuela a la que irán no es otra cosa que mezquina discriminación y vergonzoso “apartheid”        

Así las cosas tendremos la seguridad de que él no logrará satisfacer su derecho humano a iniciar su desarrollo en plenitud y no por su culpa sino que por “herencia” o por la “omisión culposa” de la sociedad y su administración de no brindar a todos los niños (futuros ciudadanos) el acceso igualitario a ese sagrado derecho.

¿Y cuál es la solución para el caso de este niño y todos los demás, iguales o parecidos. ¿Sin castigar a los que por satisfactoria “herencia” no sufren de esa discriminación?

La sociedad organizada, por medio de sus representantes, (entre ambos la base del Estado) es la responsable de hacer asequible el Derecho a la enseñanza a todos los niños y adolescentes  y por ella a crecer aprendiendo, en escuelas con la más alta y general calidad.

Sólo así  podrán todos lograr el máximo de su potencial individual básico, exhibir el nivel de sus méritos, el carácter de sus habilidades y la dirección de sus vocaciones.

Cualquier conjunto social y más cuando es tan extenso como una nación, necesita para materializar su potencial hacer crecer a cada uno y todos sus integrantes hasta el límite de su capacidad.

Eso sólo se consigue posibilitando a todos el acceso a las más amplias e igualitarias fuentes de la enseñanza y el aprendizaje.

Progreso y riqueza no son sólo materialidad y dinero, tampoco lo es la seguridad asociada a la fuerza.

El camino del Desarrollo se recorre cuando cada uno y todos los componentes de un cuerpo social (nación) transitan en la dirección de su personal y plena realización.

Enseñanza, aprendizaje, cultura, desarrollo y progreso, el “círculo virtuoso”, debe involucrar a todos y no se puede asegurar si no se empieza y sigue, con todos los niños.

Si no se hace así es para ¡que siga el cuento!

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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