Hace pocos días, la ministra de Ciencias, en un foro internacional, habló de hacer limonada con limones, en alusión a utilizar los conocimientos de los investigadores nacionales para, de una vez por todas, colaborar en el desarrollo científico-tecnológico de nuestro país. Más allá de analizar la curiosidad de la analogía o de la metáfora empleada, quisiera utilizar los mismos recursos literarios para referirme a los becados de Becas Chile.
La ministra tiene al alcance de la mano muchos cajones de limones, dispuestos a ser exprimidos, en cuanto al uso del jugo de conocimientos y de la experiencia de los becados por Becas Chile. Sin embargo, la autoridad, en vez de utilizar esta gran cantidad de limones, decide, por intermedio de la ANID, desatar una cacería de brujas contra este gran capital humano avanzado y, en vez de aprovechar la bonanza de limones, decide atacar su dignidad, deteriorar su imagen pública y, eventualmente, exprimir sus bolsillos para cobrar de vuelta los dineros de la beca, a pesar de conocer las benevolencias y propiedades del elixir disponible. Un sinsentido por donde se mire.
Ya he escrito sobre el mal diseño de Becas Chile en cuanto a la retribución, en la que la única moneda de cambio es la residencia en Chile. No cuantificando el aporte en tanto actividad propia del quehacer del investigador, sino limitándose a verificar la dirección postal de los becados.
Estoy seguro de que cualquier inversionista en limonadas medirá el retorno de su inversión calculando la cantidad de jugo de sus limones. Pues bien, el Estado inversionista chileno, en este caso, sólo mide la productividad de la inversión verificando dónde están los limones y le da lo mismo si esos limones producen jugo o no. Como un niño "malcriado" y con "pataleta", prefiere tener los limones guardados en su casa y no usarlos para nada. Y se rehúsa a hacer limonada, zapateando en el suelo y diciendo: "¡No, no quiero!"
Si la autoridad entendiera realmente el asunto, utilizaría el sabroso jugo de estos limones no solo para preparar limonada, sino también para hacer el mejor pisco sour y el mejor aderezo para ensaladas. Y además tendría nuevas semillas para plantar más limones.
Llamo a la autoridad a recibir a los becados de Becas Chile, quienes, con el mejor de los ánimos, han golpeado la puerta de los últimos tres gobiernos para proponer mejoras al protocolo de retribución y generar un mecanismo más adecuado. Al mismo tiempo, llamo a deponer los calificativos negativos, pues, como he mencionado acá y en otras columnas de opinión, son los propios becarios quienes han puesto el tema sobre la mesa, quienes están ávidos de pagar al país con conocimientos y experiencia, y, sin embargo, actualmente se les sindica como sinvergüenzas.
Hay limones de sobra, pero necesitamos que el exprimidor quiera usar el jugo.