Los resultados de la medición internacional PISA 2025 dejaron en evidencia la brecha en los aprendizajes de Lenguaje y Matemáticas que tienen hoy los niños y niñas de Chile, en comparación al resto de países OCDE que fueron parte del sondeo.
Esta realidad tiene múltiples explicaciones, proyecciones e interpretaciones, aunque una en particular merece especial atención. Académicos de la Universidad de Chile plantean que, aproximadamente, un niño chileno está cerca de tres años por detrás del promedio OCDE. Es decir, hay "mil días" no aprendidos que debemos recuperar hoy de manera urgente.
Más allá de los indicadores y mediciones estandarizadas, en la educación parvularia ya sabemos que no podemos dejar pasar ningún minuto. La neurociencia ha logrado establecer -luego de múltiples estudios y seguimiento- que, en sus primeros años, cada niño y niña cuenta con una ventana única e irrepetible.
La experiencia nos muestra que en la más temprana infancia es donde su desarrollo físico y cerebral se pone a disposición del aprendizaje, logrando su máximo potencial a través del juego y con una intensidad que difícilmente podría replicarse en otra etapa del crecimiento.
La velocidad de las conexiones neuronales, sumado al instinto natural de explorar y descubrir, junto al estímulo permanente de las familias y equipos educativos comprometidos, forman un círculo virtuoso que entrega a niños y niñas una serie de herramientas para que puedan relacionarse con su entorno y cultivar las habilidades que mañana los llevarán, por ejemplo, a dominar las matemáticas y la lectura.
En Fundación Integra llevamos 35 años brindando educación parvularia pública y gratuita a lo largo de todo Chile, con un foco especial en las familias más vulnerables y un proyecto institucional que trasciende a la coyuntura diaria, transformándose en un desafío de Estado.
Acciones como explicitar el deber constitucional de promover la educación parvularia (1999) y las primeras Bases Curriculares del nivel (2001), hasta la gratuidad del segundo nivel de transición (2007) y la creación de la Subsecretaría de Educación Parvularia (2015), muestran que ya existe un camino avanzado y que nos llama a seguir recorriéndolo con visión de futuro.
Sin duda alguna, los resultados de Chile en la medición PISA 2025 son un llamado de alerta, para tampoco dejar pasar estos otros "mil días milagrosos". Cada minuto de estímulo que un niño o niña tiene en una sala cuna y jardín infantil, mostrará sus reales efectos en el desarrollo integral de nuestro país.