Cada 2 de febrero se conmemora el Día Mundial de los Humedales, el primer tratado de conservación de naturaleza que pone en el centro a los humedales por su importancia para la vida. Durante estas fechas es inevitable reflexionar sobre cómo estamos gestionando estos ecosistemas vitales. Este año, la reflexión en el Centro de Humedales Río Cruces (CEHUM) tiene un matiz especial y global, fruto de los lazos que estrechamos durante la COP15 en Zimbabue y que hoy se materializan en nuestro territorio. Hoy más que nunca, Valdivia está en el foco de Ramsar luego ser declarada Ciudad Humedal y de la activa participación del CEHUM en el Comité Científico-Técnico de la Convención a nivel mundial.
Recientemente, tuvimos el honor de recibir en Valdivia a un grupo selecto de seis profesionales y puntos focales de Ramsar provenientes del Caribe y Latinoamérica, quienes no solo vinieron a visitar la ciudad, sino que a trabajar intensamente en un Curso Internacional de Monitoreo de Humedales que organizamos bajo el patrocinio de la Convención. Esta instancia nace de la confianza que instituciones internacionales han depositado en el modelo que desarrollamos desde el sur de Chile.
Durante una semana, abordamos el monitoreo no como una simple recolección de datos, sino desde una mirada integral. Repasamos desde el clásico monitoreo de calidad de agua y ecotoxicología, hasta la gobernanza y las dimensiones humanas de la conservación. Pero lo más estimulante fue cruzar la frontera hacia el futuro: discutimos el uso de inteligencia artificial para inventarios de flora y fauna, y la aplicación de técnicas modernas como el ADN ambiental (eDNA).
Sin embargo, la tecnología por sí sola no salva humedales. En el curso, propusimos a estos líderes regionales trabajar bajo los "Criterios Mínimos de Sostenibilidad de Humedales". Son 14 criterios que hemos trabajado largamente y que buscan la universalidad de lo mínimo necesario para conservar. El desafío no es solo aplicar una técnica -sea antigua o moderna-, sino saber cómo evaluar estos criterios para obtener indicadores robustos.
El mensaje que queremos proyectar para este año es claro: necesitamos saber si nuestros esfuerzos de conservación están teniendo éxito o están fracasando. Para ello, debemos monitorear no solo el agua o las aves, sino también el socio-ecosistema, la efectividad de la educación ambiental y nuestras comunicaciones.
Desde la Región de los Ríos, estamos "entrenando a los entrenadores" para que lleven estas herramientas a sus países. Porque la conservación efectiva requiere ciencia, pero también requiere compartir el conocimiento para establecer una gobernanza real y duradera sobre nuestros humedales.
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