Anguita ¿cuándo lo tacaño delata?

En primer lugar, es necesario aclarar a la opinión pública que el asesinato de Viviana Hager fue decidido como “tema país” por los propietarios de los medios en información, considerando que convenía y era el momento propicio para desarrollarlo en toda la televisión. Es así como un hecho sin importancia nacional se convierte en principal y se inunda de imágenes, declaraciones, juicio y juicios sobre dicha temática, reflejados en que al mismo tiempo y lugar diferente la farándula y los noticieros insistían en este crimen deplorable.

Por tanto, efectuada dicha consideración, es preciso “rentabilizar” dicho acto para no dejar sin análisis lo sucedido.

En segundo lugar, entonces, cabe mencionar que la investigación al respecto deberá servir como ejemplo académico de lo improcedente, de lo que no se debe hacer, pues desde la lógica fueron olvidados, dejados de lado, ocultados, numerosos indicios que dirigían la mirada hacia el culpable.

Es tanto que el retrato hablado del asesino coincide en un 80%, debe recalcarse que la comunidad tenía la certeza que el esposo era el victimario debido a lo coherente del hecho, lo cual indicaba la dirección del estudio policíaco. Sin embargo, lo anterior no significa que la eficiencia global esté en duda sino que en un trabajo particular, se logró la suma de errores posibles para oscurecer lo sucedido.

Es factible afirmar lo extraordinario del boom mediático hasta el punto que las médiums han sido entrevistadas, quienes confirman ahora su presunción íntima según la cual Anguita era el ultimador o autor intelectual. Sociológica y psicológicamente se ha afirmado que el “sicario”Pérez, poseía una personalidad acorde, lo cual debe desmentirse pues el sicariato es una función que implica una mentalidad y especialidad para dicha “labor”, de tal forma que un asesino no es tal simplemente por haber recibido dinero. De modo similar se intenta crear un perfil siquiátrico de Anguita lo que es extraño.

En una hipótesis que se concentra en lo humano, se podría argumentar que la tacañería de Anguita fue un detonante para la confesión ya que se sabe que la investigación estaba prácticamente cerrada y, de repente, Pérez Mancilla reveló la verdad.

¿Qué hubiera pasado si Anguita hubiera pagado el total de la deuda y no hubiera amenazado a Pérez?

Lo que sí se conoce con certeza corresponde al comportamiento de los seres humanos: usualmente mientras más dinero poseen ciertas clases, más tacaños son; las amenazas a la vida impelen a la defensa; el temor obliga a esconderse o reaccionar con odio hacia el otro; cuando se incumple la palabra existe insatisfacción e  intranquilidad, factores que podrían explicar la acusación tardía.

Seguramente Anguita despertó un resentimiento inmenso en Mancilla, especialmente al mostrarse supuestamente feliz viajando al extranjero, disfrutando su viudez y sin reconocer que  “el carpintero”  era quien había llevado el peso de la muerte violenta.Amenazarlo era insostenible.

Lo importante es saber que los medios proponen la programación televisiva con algún objetivo y que no siempre es el conveniente para la gente, deslizándose en la minimización de  los graves problemas éticos-jurídicos que afectan a Chile, especialmente en el campo tributario, judicial, legislativo y ejecutivo, y ahora matizado con lo deportivo y el narcotráfico.

Así mismo, que ante situaciones públicas y repetitivas, es conveniente adoptar la crítica pensada y creativa como una forma de superar la reiteración de lo oculto. De ese modo, el mundo puede ser más interesante y transparente también.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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