Chile necesita urgente una nueva Independencia

En columna reciente comuniqué que Chile debe pensar en convertirse en una gran cooperativa autosuficiente e ir dejando poco a poco el sistema capitalista y su dependencia de las transnacionales (Arca de Noé de reserva energética, nutricional, hídrica, etc.). Todavía estaba viendo el impacto de esta columna cuando recrudeció el conflicto económico-comercial entre China y EEUU, y al cual se están agregando Rusia y pronto lo hará Europa, directa o indirectamente, porque no podrá permanecer al margen, ni ningún país podría hacerlo.

Chile no puede controlar las decisiones de las grandes potencias o de las transnacionales por lo que está supeditado a lo que ellas decidan. Si quiebran o simplemente deciden reinvertir en otros rubros menos riesgosos las transnacionales de las que dependen los fondos de los jubilados y están en AFP hay un problema grave para nosotros.

Los propietarios de estas empresas, los administradores o comisionados nunca pierden (capitales constantes, pierden el negocio redondo que son las AFP) pero los imponentes sufren las consecuencias y no tienen defensor ni aval del Estado.

Urge tener un sistema de previsión, y más completo aún un sistema de seguridad social y todavía mejor, un sistema de desarrollo integral de  propiedad total de los chilenos, para los chilenos, administrado por los chilenos, con solvencia fundada en las empresas chilenas del Estado nacional.

Entonces, hay que recuperar las empresas cruciales, estratégicas, de servicios básicos y de producción nuclear primaria para Chile. Las AFP son sólo un botón de muestra.

Las empresas de salud se están cada vez más internacionalizando. Las diálisis que hace 20 años todavía eran realizadas por empresas del Estado o privadas chilenas ya están en un 80 o más porciento en manos de transnacionales; si quiebran ¿quién realizará las diálisis en el país?

Vemos que el transporte (taxis) también está transitando a manos transnacionales. Otros servicios básicos hace tiempo que  lo están, energía, agua potable, disposición de excretas.

Podríamos pensar en la suficiencia para fármacos y teníamos un porcentaje grande de capacidad de producción, regulación y distribución de fármacos a través del Formulario Nacional y Laboratorio Chile que ahora es de una empresa transnacional de origen israelí.

Cuando hablamos de autosuficiencia estamos hablando de independencia y autonomía para producir y hacer llegar a todos los chilenos equitativamente, a precio de costo, sin discriminaciones de lugar, región, raza, religión o ideología, u otra connotación sociocultural todos los servicios básicos para vivir una vida con calidad.

Lo que aparece a primera vista es la energía y la alimentación. Tenemos energía para asegurarla en esas condiciones a todos los chilenos en cuanto a gastos domésticos, y en cuanto a la energía industrial o de empresas productivas, también el Estado debería hacerse cargo de ella pero con una ley muy exigente en cuanto al tipo de empresa que autorizará con esa energía: erradicar injusticias laborales y sindicales, pago de salarios éticos, atajar la destrucción del medio ambiente, de pérdida de la diversidad de la flora y fauna, exentas de contaminación y mucho más.

Los servicios básicos de agua y especialmente potable deben estar garantidos por igual a todos los chilenos, es inaceptable la disposición racionada y dada por aljibes que estamos viendo en varias regiones del país. También los servicios de excretas y alcantarillas.

La sana y buena nutrición debería estar garantida para todos, aquí obviamente un sistema cooperativo nacional es el más indicado con un fondo nacional de alimentos orgánicos no contaminados con pesticidas u hormonas u otras formas de tóxicos orgánicos o compuestos orgánicos fuera de norma. Esto puede conseguirse con comunidades cooperativas de producción energética (solar, eólica, geotérmica, hidroeléctrica, etc.) y agropecuaria cuyo excedente vaya al mercado especialmente externo para pagar los otros servicios no producibles en Chile.

En salud, con el Servicio Nacional de Salud se atendía el 95% de todas las acciones médicas en fomento, prevención, medicina curativa, rehabilitación y readaptación social, a precio de costo y equitativamente para todos; ha sido la empresa más exitosa de Chile y una de las más productivas del mundo.

La Dictadura Cívico-Militar- Neoliberal destruyó el SNS, cuyo decreto de muerte data de 1979, para instalar la salud privada a precios imposibles de pagar por la mayoría. La destrucción se logró por falta de inversión con lo cual cayó la calidad de sus acciones y entonces fue acusado de tener mala calidad para desviar estos fondos al privado ¡crimen del cual la salud de Chile nunca se ha podido recuperar!

El SNS tenía todo y realizaba todo lo que ahora hace la Teletón con mucho menos inversión. Recuerdo como genetista colaborar con programas de distrofia muscular y fibrosis quística. La Teletón surge concordantemente en los estertores del SNS, 1978.

Como dice el Papa Francisco la tercera Guerra Mundial ya empezó, esta lucha mercantil es un aspecto más de ella. Las autoridades políticas cometen y se hará mayor aún la negligencia culposa si no se dan cuenta del peligro inminente en que estamos.

Los economistas calmarán lo ánimos para no alarmarse, pero no hay remedio, es inexorable ya están los frentes de batalla, por una parte EEUU, el Reino Unido asociados con Israel, Arabia Saudita y Qatar, por otro China con su aliado Corea del Norte, también Rusia e Irán y la facción Islámica Chiita, y Europa que tendrá que definirse como autónoma o abanderizarse por algún frente, entre los más importantes. 

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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