Codelco y su insustituible función pública

El Partido Republicano, a través de su presidente, Arturo Squella, reabrió el debate sobre la privatización de Codelco o de incorporar capitales privados a su propiedad. No es un debate nuevo, pero genera ruido y reacción por quién lo formuló. Al respecto, más allá de las implicancias políticas y el desorden que provoca este planteamiento en el propio Gobierno, conviene reflexionar en torno al rol público que ha tenido esta corporación estatal.

En esta empresa se expresa con nitidez la idea política de que ciertos recursos son patrimonio de todos y que, por ende, responden a la voluntad general, y no de intereses particulares. Esta voluntad es la que decide qué recursos constituyen un patrimonio colectivo. Codelco es la forma institucional de esa decisión. No administra sólo cobre. Administra soberanía sobre el cobre. Por esta razón, mediante esta compañía estatal, el mercado del cobre se subordina a fines propios del interés general, y no al revés.

Desde una mirada práctica, sabemos que es una organización que se estructura de forma híbrida: es una empresa en su gestión, y es una entidad del Estado en su propósito y en su control. Por lo tanto, la evaluación de su desempeño y su rol debe ser ponderado con toda esta especificidad y complejidad.

Volviendo a la pregunta de fondo: ¿Es recomendable su privatización? No parece una buena idea. Aquí esbozo cuatro razones para oponerse a dicha decisión:

Primero, Codelco es la principal fuente de ingresos del Estado entre las empresas públicas. En 2025, aportó US$1.778 millones al Fisco, un alza de 16% respecto a 2024. Según Dipres, las empresas estatales transfirieron más de US$3.300 millones al Estado ese año. La mitad de ese monto provino de Codelco. Privatizar significa entregar a privados esa importante fuente de ingreso fiscal.

Segundo, Codelco entrega todos sus excedentes al Estado, no solo utilidades. A diferencia de la minería privada, que tributa únicamente sobre utilidades, esta empresa estatal transfiere históricamente la totalidad de sus excedentes al país. Ahí radica su importante aporte y función social. Comparar su desempeño financiero con el de una empresa privada, sin considerar esa diferencia, es un error de análisis.

Tercero, los problemas de Codelco se resuelven con mejor gestión, no privatizándola. El endeudamiento y los resultados débiles de los últimos años tienen causas identificables: exigencias de aportes al Fisco, accidentes, debilidades operacionales y baja de leyes minerales que han obligado a implementar grandes inversiones. Es cierto que las empresas públicas funcionan mejor cuando tienen un gobierno corporativo profesionalizado y objetivos claros, no cuando se usan como instrumento fiscal de corto plazo. No obstante, la respuesta correcta a todas estas observaciones es modernizar la gestión, mejorar la productividad y fortalecer los estándares de seguridad en su funcionamiento. Pero, en ningún caso, implica "rematar" la propiedad al mejor postor.

Cuarto, Codelco es garantía de soberanía sobre un recurso estratégico. El cobre es un recurso no renovable y estratégico para Chile. Su explotación bajo control estatal asegura que la riqueza del subsuelo beneficie a todo el país, hoy y en el futuro. Abrir la propiedad a privados debilita esa garantía y compromete decisiones que deben tomarse con visión de Estado, no de corto plazo. Es necesario considerar que, junto con el litio y el agua, el cobre es un recurso estratégico para el desarrollo de la humanidad y la economía del conocimiento. Por ello, para el futuro de nuestro país es fundamental cuidarlo y no perderlo.

Desde hace muchas décadas el país determinó que el cobre sería un motor relevante para su desarrollo. Recordemos que, a partir del gobierno de Eduardo Frei Montalva en 1964, se impulsó el proceso que puso al cobre al servicio de Chile. La denominada "chilenización del cobre" permitió al Estado adquirir el 51% de las grandes minas que en esa época estaban en manos extranjeras. Tal como se definió en ese momento con extraordinaria lucidez, el cobre debía ser "la viga maestra de la economía nacional". Décadas después, comprobamos lo acertado de esa tesis.

Codelco ha sido una palanca útil para el desarrollo de Chile. Frente al debate de su privatización, no podemos omitir que esta empresa estatal ha generado excedentes que, por años, han permitido financiar bienes públicos, tales como: salud, educación, previsión, infraestructura, defensa, etc., a través, de aportes fiscales directos. Y también ha propiciado el desarrollo regional en zonas donde el Estado, de otro modo, tendría escasa presencia productiva y ha permitido a miles de pymes formar parte de su encadenamiento productivo.

En consecuencia, Codelco debe mantenerse como un pilar para el desarrollo de todos los chilenos. De ahí la importancia de reconocer su contribución social y defender su carácter estatal que le ha posibilitado, por décadas, cumplir con éxito su insustituible función pública. Este debate es de primerísima importancia para el futuro del país. Por ello, estimo, se debe escuchar fuerte y claro: Codelco se moderniza, pero no se vende.