Focalización y derechos sociales garantizados

A principios de la década de los 90 en el siglo pasado, y con el país mostrando records en pobreza, carencias en los servicios básicos a todo nivel de territorios, recursos destinados a prioridades injustificadas que tenían más que ver con la defensa nacional que con el bienestar de los compatriotas, el panorama socio económico era sencillamente desolador.

Por eso los Gobiernos de Patricio Aylwin y luego Eduardo Frei hicieron un serio esfuerzo de reasignación de los recursos públicos al menos hasta donde las leyes de amarre de la dictadura se los permitían.

Así surgieron una serie de programas en servicios básicos (saneamiento sanitario, electricidad, subsidios, capacitación juvenil, fomento productivo) además de programas especiales para territorios pobres, salud y educación, jóvenes, pueblos originarios y mujer.

Es decir se focalizó la inversión social en lo que se llamó desde entonces sectores o grupos vulnerables: en CASEN 1988  el 40% de la población se encontraba bajo la línea de pobreza  reconocida para América Latina.

Estos programas junto al crecimiento económico de la época tuvieron éxito y lograron reducir la pobreza en forma significativa, aunque  continuamos estando al debe en distribución del ingreso, el mejor ejemplo que el mercado soluciona muchas cosas pero no hace por sí mismo un país más equitativo.

Eso lo sabe  o lo debiera saber cualquier estudiante de segundo año de Economía.

Hoy nos encontramos en pleno siglo XXI, el país ha cambiado, y si en ingresos no podemos mostrar resultados demasiado exitosos, sí lo podemos hacer en protección social.

Hemos reducido notablemente la pobreza a menos de un cuarto de lo que heredamos por la dictadura, aumentado la cobertura significativamente en agua y  alcantarillado, en electricidad, vivienda salud y educación para los territorios concentrados y semi concentrados, nuestro país está mejor y eso se nota.

La tarea no ha terminado, existen muchos compatriotas que no reciben  los beneficios del Chile que progresa, por ejemplo, en la Provincia de Malleco el 40% de la población rural no tiene agua potable y un porcentaje aún mayor no tiene alcantarillado, situación que se puede generalizar para al menos una provincia de cada una de las regiones del país, idéntico resultado para electrificación, hacinamiento y otras necesidades  básicas.

Los esfuerzos de focalización han sido determinantes, pero hoy esa fórmula esconde o no logra captar no poco significativos nichos en particular en las áreas urbanas que están más cerca de los grupos vulnerables que de los índices de las localidades que habitan. Sólo focalización, no basta.

Por eso considero que se muestra una falsa dicotomía al país, cuando se oponen los conceptos de focalización y derechos sociales garantizados.

Debemos continuar la inversión social, este gobierno propuso la fórmula de un Fondo de Convergencia para  sectores que aún muestran una gran precariedad en acceso a niveles mínimos de vida, por eso deben mantenerse y crearse  nuevos instrumentos que aceleren la inversión en los sectores donde se necesita y ello exige focalización.

Además queremos convertirnos en un  país desarrollado y miramos hacia los países de la OECD, Europa y Asia como ejemplos a seguir. Si así lo queremos  nuestro primer objetivo es hacer posible que cualquier  persona  nacida o avencidada en tierra chilena, sin distinción del territorio que la cobija debe tener asegurado el acceso a una canasta de bienes y servicios sociales definida como esencial, como los que hemos nombrado y otros como educación de calidad, atención de salud, viviendas dignas, la lista no es muy alarga pero incluye servicios que junto con entregar dignidad y vida, hacen posible acceder a descanso, entretención y vida familiar tan distinto a pasar la vida corriendo para obtener el sustento familiar.

Eso es lo que llamamos  derechos sociales  garantizados y que no solo se focalizan en los sectores vulnerables sino que se garantizan a toda la población.

Pobre resultaría pasar de auto denominarse del primer mundo, sólo porque el promedio de los ingresos de los chilenos supera una determinada cifra, escondiendo la enorme desigualdad de riqueza e ingresos entre las familias que habitan nuestra patria.

Plantear  falsos dilemas o hacer interpretaciones  ideologizadas no sirven para lograr los acuerdos básicos que los chilenos necesitamos en esta materia.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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