Fortalecer la democracia

El Plebiscito del 25 de octubre, pese a la pandemia, tuvo la mayor participación electoral en la historia, con cerca de siete millones y medio de sufragantes. Pero, al analizar el porcentaje de participación este dato se relativiza, ya que solo corresponde al 51% del total, pero aumentando en dos puntos porcentuales respecto a la segunda vuelta de la elección presidencial de 2017.

Sin embargo, en el Plebiscito la participación aumentó en ciertos sectores etarios, y disminuyó en otros. Es así, como los jóvenes participaron en masa, lo cual es interesante ya que era un grupo que se había mantenido marginado de otras elecciones. Por el contrario, debido a la pandemia y el temor al contagio disminuyó la participación de la población de adultos mayores, que tradicionalmente habían participado más.

En ámbitos geográficos, la participación mejoró en el sector norte y en el metropolitano; sin embargo, en el sur disminuyó. Asimismo, mejoró en las comunas populares y de clase media urbanas, lo cual es una buena señal. Sin embargo, aún se mantienen las brechas, donde el voto sigue siendo elitizado.

Para revertir esto, hemos propuesto dos reformas.

Una que repone el voto obligatorio y otra que establece la obligación de que los locales de votación sean cercanos al elector.

En nuestra primera propuesta solo excluimos de esta obligación a las personas mayores de 65 años de edad; a quienes estén privados de libertad; y a las y los chilenos en el exterior, a quienes el Servel podrá implementar el voto anticipado o postal, lo cual soluciona los problemas que han tenido para concurrir a votar. Pero sabemos que dicha discusión deberá darse para evaluar para toda la población.

Además, ingresamos un proyecto de ley para que el Servel designe el local más cercano al elector para votar, siendo, ojalá, en un entorno de cinco kilómetros al domicilio. Junto a esto, establecemos un sistema en que el transporte sea gratuito los días de votación.

Creo que debemos tener diversos incentivos para los electores, los cuales son resorte del gobierno. En el caso de Colombia, este país tiene una legislación que establece que los sufragantes certificados tengan preferencia en el ingreso a instituciones de educación superior o a empleos del Estado; rebajas en el tiempo de duración del Servicio Militar, o descuentos en matrículas de educación superior.

Si bien el sufragio es un deber, creo que debemos enfocarnos en alcanzar mejoras en nuestra democracia, que le otorga mayor legitimidad. Para esto, el proceso constituyente será esencial en fortalecer la democracia.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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