En nuestro país, el único consenso que existe es que la oposición está absolutamente extraviada, sin ideas claras, sin propuestas conocidas, sin unidad incluso al interior de los partidos, sin liderazgo, sin visión de futuro y claridad frente al presente. Su último acuerdo fue oponerse a la ley de Reconstrucción, específicamente en el ámbito tributario y hacer un reclamo ante el Tribunal Constitucional.
Al respecto hay muchas preguntas. Primero, si se tiene como antecedente que el Gobierno tiene mayoría en el Congreso para sacar la ley, ¿no era mejor conversar algunos cambios que lo mejoraran, como lo hicieron senadores del PPD, si sabían que igual lo aprobarían? Segundo, si se prefirió negarle el agua y la sal al Ejecutivo, ¿estaban pensando más en su conveniencia política o en el bien de Chile?
Tercero, incluso en esta última opción, ¿creen que el electorado prefiere una política dialogante o de conflicto? Cuarto, he escuchado a algunos dirigentes de oposición señalar que ellos presentaron propuestas al Gobierno, que no las acogió. ¿Alguien me puede contar cuáles fueron esas propuestas? Parece que las hizo el Servicio Secreto, porque nada se informó al sector y al país. Incluso de la propuesta del PPD se supo cuando ya se firmaba el acuerdo. Si la oposición se encapsula en su dirigencia, no tiene ningún presente ni menor un mejor futuro.
Es cierto, algunos quieren copiar el modelo Kast, quién como parlamentario y candidato se oponía a todo lo que viniera de la centroizquierda, e incluso en algunos casos de la centroderecha. Es cierto que su campaña fue agresiva y odiosa, que atacó a todo quién se pusiera por delante incluso de su sector, pero, si vamos a los resultados, su votación real de la primera vuelta fue 24,46%. El resto fue una votación por el mal menor, de quienes frente al tremendo anticomunismo que existe en el país prefirieron a Kast. De la misma manera como en la elección anterior prefirieron a Boric frente al mismo Kast.
En definitiva, fue el pésimo manejo político de los partidos de centroizquierda el que le dio el triunfo a Kast. Era sabido por las encuestas que Tohá era una mejor candidata para enfrentar a Kast, pero se persistió en el camino equivocado.
Hoy no parece aprenderse de los errores. Se continúa en una alianza con el PC que en definitiva resto más de lo que suma. Sobre todo porque es un partido anquilosado, que sigue con planteamientos del siglo XX ya superados. Su candidata y el sector más joven no han podido cambiar la visión del partido y el anticomunismo enraizado en el país, especialmente en sectores medios y altos, (aunque también no pocos del sector popular), seguirá siendo un lastre.
Me parece que es imperioso establecer una alianza sólida cuyos ejes sean la socialdemocracia y el socialcristianismo, con la idea de recuperar la Concertación en su versión 2.0, porque trajo tanto desarrollo al país, que la población lo reconoce, valora y reclama. Es urgente establecer una respuesta de centroizquierda sólida, diferente, con visión de futuro y con planteamientos claros y comunicados con los electores siempre y no solo en periodo electoral.
Lo grave es que si la centroizquierda no asume el desafío, el PDG llenará su espacio y tendremos un próximo gobierno populista. Eso es lo que se está construyendo la actual oposición débil, informe y poco consistente.