Las urgencias chilenas están bajo presión. En la primera semana de junio, el Ministerio de Salud informó que las causas respiratorias concentraron el 32,2% del total de atenciones de urgencia en el país -casi un tercio de los ingresos de la red asistencial-, con un incremento adicional del 3,8% en infecciones respiratorias agudas bajas respecto de la semana anterior. El invierno golpea fuerte. Pero hay un problema paralelo, silencioso y más difícil de medir: la automedicación.
Según datos del mismo organismo, acude a la automedicación y los medicamentos son hoy la primera causa de intoxicaciones en el país, con 58% de los casos. Tomar un antigripal o un analgésico "porque sirve para el resfrío" parece una decisión razonable, pero no siempre lo es.
El error más frecuente que observamos durante estas semanas es la combinación involuntaria de medicamentos con el mismo principio activo: una persona que toma un analgésico para el dolor, un antigripal combinado para los síntomas y algo para la fiebre puede estar triplicando la dosis de paracetamol sin saberlo. Las consecuencias son reales sobre todo si el paciente ya presenta alguna vulnerabilidad: daño hepático, renal o cardiovascular, especialmente en niños, adultos mayores y pacientes con enfermedades crónicas.
Ahora, el caso de los antibióticos merece especial atención. Los virus respiratorios -como la influenza, el rinovirus o el SARS-CoV-2- no responden a antibióticos. Adquirirlos sin receta ya es una tremenda irresponsabilidad y tomar aquellos que pueden haber quedado de tratamientos anteriores no acorta la enfermedad ni previene complicaciones. Muy por el contrario, sí puede generar resistencia bacteriana, un problema que el mundo y Chile enfrenta con urgencia creciente y para el que existe un plan nacional vigente desde 2021.
Como profesionales podemos evitar muchas de estas situaciones. Comprobar si los medicamentos que una persona lleva se solapan, si las dosis son adecuadas para su edad y condición o si un síntoma merece algo más que un analgésico. Eso no lo da un algoritmo ni una búsqueda en internet, lo hace un profesional al que cualquiera puede acudir porque está en cualquier farmacia del país.
En Chile, la farmacia es muchas veces el primer y único punto de contacto con un profesional de la salud. Ese rol no es menor, porque es donde muchos se pueden cuidar de verdad, con información confiable, sin lista de espera y sin que un resfriado mal manejado termine en urgencias. Consultar antes de tomar algún medicamento es gratis. Las complicaciones, no.