La Moneda y su presbicia

Un signo claro del desgaste es sufrir de presbicia, proceso natural del envejecimiento del ojo en que el cristalino pierde su elasticidad y por lo tanto, su capacidad de enfocar bien los objetos de cerca.

Cuando La Moneda tiene un claro conflicto con su evaluación de desempeño -hasta una complaciente Cadem ya no puede disfrazar la baja de popularidad del Presidente Piñera y su equipo - entonces tirar una cortina de humo puede ser una estrategia eficaz.

Un recurso desesperado y de irresponsabilidad política, sabiendo que en nuestro sistema presidencialista es el Ejecutivo quien marca la pauta.

Y entonces nos vemos ocupándonos de ese afán por situarse en Venezuela, más allá del rol institucional en la comunidad internacional que estamos insertos; o ese empeño de rehacer un sistema tributario recién ajustado; incluso al ingresar de forma contumaz un proyecto sobre control de identidad preventivo a menores, reponiendo un debate que ya se dio. Todas circunstancias que evidencian haber perdido el foco del objetivo de esta administración.

Pero sobre todo, síntoma precoz de desgaste, lo que a un año de gobierno no deja de llamar la atención.

Un gobierno disperso complica no sólo a la coalición que representa, porque al final la hoja de ruta es la que dictan las Redes Sociales. Dejando de lado procesos esenciales para la administración pública como la implementación de reglamentos correspondientes, desatando lo que pasó con la entrada en vigencia de la cotización para independientes.

Insisto en que no podemos darnos el lujo de tomar palco porque estamos sentados en una bomba social que debemos desactivar, y las urgencias claramente no son las que parece ver este gobierno.

Por ejemplo, en materia previsional lo que se requiere es una Reforma Solidaria de Pensiones y no la fórmula que sólo consolida el modelo de las AFP con propuestas paramétricas para elevar el porcentaje de cotización, teniendo mejoras en 40 años más.

Es imprescindible mejorar ahora las pensiones de 1.350.000 jubilados,  pero la voluntad de Palacio está en consolidar la figura del Ejecutivo a través de ahondar en la estrategia de la zanahoria y el garrote.

Al escuchar el análisis de opinólogos políticos, se dice que la Oposición no se nota, que parece ausente. Claro, no dispone del aparato estatal para informar a la ciudadanía de los avances propios. Pero como dice la misma Moneda, “se necesitan dos para bailar tango” y es fácil seguir la corriente de lo que la señal oficial está dictando como tema.

Y en eso doy la razón, puede que sólo resalte la hiperactividad de un Ejecutivo que anuncia cambios, pero son esos reales.

Veamos bien de cerca, leamos la letra chica. Y aludiendo a la presbicia que parece sufrir este Ejecutivo, donde las cosas de lejos lucen bien, el resto no tiene por qué sufrir de miopía, ¡ojo!

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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