Los Artistas y el No

Patricio Bañados, la cara más visible de la franja del NO, a 7 días días de comenzada la campaña televisiva (cuando ya era evidente su superioridad creativa frente a la franja de la dictadura), explicaba en estos términos su éxito: “Este programa es la suma del aporte creativo y entusiasta de artistas, músicos, periodistas y actores que han colaborado con gran entusiasmo…”. Efectivamente, los artistas tuvieron un papel esencial en ese momento histórico, que es justo reconocer ahora que se cumplen 30 años del plebiscito de 1988. 

Artistas visuales, músicos, escritores, actores, directores de cine, fotógrafos, camarógrafos, bailarines, guionistas, dramaturgos… un vasto conglomerado de creadores dieron forma a esos programas que provocaron un impacto esperanzador a nivel país.

No fue solo un producto de calidad comunicacional que permitía explicar una opción política, su aporte más significativo era que operaba de antídoto ante el miedo.

Era indiscutible que a esas alturas  existía una mayoría ciudadana que deseaba la salida de Pinochet, pero la dictadura mantenía de modo sistemático prácticas coercitivas que inoculaban temor.

Por ello, ver a reconocidos y queridos artistas llamando a tomar una acción para el cambio y votar “sin miedo, sin violencia” permitió al ciudadano común abrigar la esperanza de que realmente era posible derrotar al dictador en las urnas. 

Tampoco sería justo otorgar todos los méritos a una elite artística que participó valiente y solidariamente en ese hito específico, sin tomar en cuenta la acción permanente de artistas comprometidos con la causa anti-dictadura, desde los días más duros, cercanos al golpe de Estado: las peñas solidarias, las exposiciones, las publicaciones clandestinas, los afiches, los murales, los festivales de teatro, los espacios de encuentro a nivel comunal, universitario, gremial.

Hay que hacer un reconocimiento especial al artista de las barricadas que se jugó la vida por producir la caída del dictador. Como símbolo de la brutalidad a que vivían sometidos los artistas de la primera línea de combate, podríamos citar y honrar la memoria del fotógrafo Rodrigo Rojas Denegri y su trágica muerte. Pero fueron muchos, muchísimos, lo sabemos. 

Hoy, a 30 años del triunfo del NO, es evidente que vivimos una realidad distinta como país. Sin embargo, es imposible obviar el hecho de que muchas expectativas se vieron frustradas por el acontecer político y la camisa de fuerza de una Constitución plagada de obstáculos para lograr una verdadera independencia de los ideales del dictador y sus cómplices (activos y pasivos).

Por ese simple hecho, el llamado de organizaciones ciudadanas y partidos políticos para celebrar esta fecha histórica se resume de manera muy precisa en el lema “la alegría que NOs debemos”.  

Pero el arte no es solo política y contingencia, el arte es vida. Por esa razón existen organizaciones como la Unión Nacional de Artistas, para recoger y expresar inquietudes de nuestros pares, para luchar por los intereses y los derechos que nos hemos ganado.

Para que la vida de una nación tenga trascendencia y sentido profundo… “cuando palpita en las venas” (Víctor Jara… Presente!)

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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