Los sospechosos de siempre y los territorios del neoliberalismo

Ha sido tan potente el experimento neoliberal en Chile que vemos por todas partes la expresión territorial del mismo. La máxima neoliberal de que es el mercado el principal asignador de recursos  y, de acuerdo a esta ideología, el más eficiente, se encuentra en múltiples marcas y cicatrices espaciales.

Es paradojal que el neoliberalismo, por esencia refractario a la planificación estatal, para efectos territoriales haya contado con un Plan que se implementó a través de una serie de medidas, vía leyes y decretos, a la manera “UP Down”, como se acostumbra a decir en políticas públicas, es decir “de arriba abajo”, detalladamente estudiado y con un timing bien concreto.

Es así como en 1979 se deroga la ley de desarrollo urbano, dejando el mercado del suelo sin regulación. Ese mismo año se aprueba vía decreto una nueva ley de rentas municipales y se crea el Fondo Común Municipal a través de una Ley de Rentas Municipales.

En 1980 se deroga el decreto que obligaba a las constructoras de vivienda a invertir en colectores de aguas lluvias cuando se construían nuevos conjuntos habitacionales.

En 1981 se crean vía decreto nuevas comunas, en especial en Santiago.

Ese mismo año se municipaliza la Educación Pública y la Salud Primaria. También en 1981 se inician los procesos de erradicación de campamentos, reubicándolos en los márgenes de las ciudades.

En fin, es interesante observar que en el transcurso de 3 años, del 79 al 81, la dictadura militar  toma importantes decisiones de amplio impacto territorial.

El plan tuvo un nombre: “Las siete  modernizaciones" y fue anunciado por Pinochet  el  11 de septiembre de 1979. El redactor  fue José  Piñera Echeñique quien copió el  nombre de las llamadas "Cuatro Modernizaciones", plan elaborado por la dirigencia china con posterioridad a la muerte de Mao.

El plan contemplaba además poner  en marcha la reforma administrativa, que desde 1975 venía elaborando la CONARA, responsable del diseño del nuevo sistema regional chileno.

Examinemos Santiago de Chile a la luz de estos antecedentes. Al derogar en 1979 la ley de desarrollo urbano, el mercado se encargaría de su dinámica. Pero era necesario liberar suelos potencialmente caros que estaban ocupados por los pobres de la ciudad que habían instalado campamentos y poblaciones callampa en el  denominado “bario alto” de la capital.

Para refrescar el mapa mental, recordemos que donde hoy se emplaza “Borde Río”, zona de restaurantes en Vitacura, estuvieron localizados precarios asentamientos. Se recordará también el campamento donde vivía el niño Machuca en la película homónima.

Es decir, pobres viviendo en suelos que debían ser desocupados para futuros proyectos inmobiliarios de alta plusvalía. Luego, a esos pobres había que llevarlos  a alguna parte y por ello se realizan las erradicaciones de campamentos, en especial hacia comunas de Santiago sur. Para ello se construyen pequeñas viviendas sociales y se desarrollan procesos de saneamiento de asentamientos urbanos a través de la instalación de las llamadas casetas sanitarias que constaba de una cocina y un baño  siendo el resto de la vivienda de responsabilidad del erradicado.

Se les lleva a territorios  donde la Unidad Popular había tenido un amplio apoyo. Comunas tales como San Miguel con los Palestro y La Granja con el alcalde Pascual Barraza, todos fuera de sus cargos a partir del golpe militar.

Como hemos señalado, en 1981 se crean nuevas comunas y es así como de trazos territoriales de La Granja se crea La Pintana y San Ramón, esta última ya contaba con la combativa población “La Bandera”, donde el trabajo político y social de comunistas, socialistas y miristas había sido muy potente.

De retazos territoriales de San Miguel se crea San Joaquín, con La Legua y El Pinar dentro de sus límites.

De San Miguel viene también comuna de Pedro Aguirre Cerda, que suma algunos sectores de la comuna de Santiago.

De la comuna de La Cisterna, en especial de sus sectores populares se crea la comuna de El Bosque, comuna que también recibe retazos territoriales de San Bernardo y que  también tenía ya en su interior instaladas poblaciones producto de las luchas de los pobres de la ciudad, como la toma “Venceremos”, hoy Población Las Acacias.

¿Cuál era la idea?  A través de planes y programas de vivienda, la idea de ODEPLAN era “homogenizar  áreas” y de esta manera focalizar políticas sociales a través de un nuevo tipo de municipio que por esos mismo años debía comenzar a administras las escuelas y los consultorios de salud primaria  y otras tareas que se le comenzaban a entregar bajo el principio de “subsidiaridad”. 

Pero este plan tenía una lógica geopolítica subyacente, cual era localizar a los pobres de la ciudad en determinadas áreas urbanas claramente establecidas, con la perspectiva  de tener identificados a los “sospechosos de siempre”, a aquel amplio segmento de la población que ya estaban siendo estrujados por el hambre y la falta de trabajo producto del ajuste macroeconómico; aquellos que  sin tener más que perder, serían posiblemente los primeros que estarían dispuestos a rebelarse contra el régimen.

Las autoridades locales democráticas que asumieron hacia fines del 92, encontraron territorios con amplias carencias en materias de pavimentación, saneamiento, alumbrado público, áreas verdes, transporte, accesibilidad y diversos servicios e infraestructura urbana.

Es tal la deuda territorial con los márgenes de Santiago que los requerimientos superan con creces las capacidades y recursos de los municipios.

Para hacernos una idea de las disparidades financieras municipales, la comuna de Las Condes tiene un presupuesto superior al presupuesto de inversión de todo el gobierno regional metropolitano.

Cualquier comuna de la zona oriente de Santiago tiene un presupuesto, al menos 10 veces superior al de cualquier otra comuna de Santiago. Las comparaciones son siempre odiosas pero son dramáticamente reales.

Entonces no nos hagamos los que no sabemos de dónde surge esta periferia, escenario permanente de funerales narcos, fallecidos por balas locas y otros acontecimientos cubiertos profusamente por las cámaras de TV, como si en esos territorios no vivieran mayoritariamente personas dignas , honestas y trabajadoras.

Así surgieron los territorios del neoliberalismo y hoy los hijos y nietos de los erradicados de los 80, al igual que sus ancestros cuando eran llevados a las canchas para ser “cateados” en aquellas noches de la ciudad pobre son los “sospechosos de siempre”.

Hace poco un canal de TV  realizó un reportaje con ese título. Seguramente hacían referencia a la película protagonizada por Kevin Spacey aunque probablemente desconocen que desde que fueron ubicados en verdaderas “reservaciones urbanas”, los habitantes de esos territorios están bajo sospecha, víctimas de la segregación urbana y del sesgo clasista de  aquellos que hacen análisis desde la Cota Mil y que seguramente por una distorsión de escala y una convicción ideológica asociación pobreza y delincuencia.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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