Pasión de Cristo en O’Higgins con Cumming

En un lugar sombrío del templo, contiguo a un velatorio hay una imagen de Cristo crucificado. No es Cristo, rememora a Cristo que asume la humanidad para divinizarla, se lo recuerda en ese trance de tortura máxima por una estatua crucificada.

Casi abandonado en relación al bullente entorno de la Alameda Bernardo O’Higgins con Ricardo Cumming, al parecer ausente de la gloria y tragedia que esos nombres significan. O’Higgins Director Supremo o el Huacho Riquelme obligado a autoexiliarse por la oligarquía criolla, que nunca quiso repatriarlo del Perú.

Ricardo Cumming, comerciante de Valparaíso, partidario de la Junta de Gobierno de Iquique (Congresistas) y de la oligarquía en su mayor parte (Balmaceda era de esas familias), que complota para derrocar a Balmaceda, el Presidente democráticamente elegido (Revolución del 91).

Conspira contra Balmaceda, planea hundir las torpederas Lynch y Condell con tripulaciones fieles al Presidente que podían intentar parar la sedición del Congreso planeada desde Iquique, hundiendo al menos al Blanco Encalada, buque insignia fiel a los congresistas. Fue detenido, se negó a delatar a quienes dirigían el atentado; condenado a muerte, fusilado el 12 de Julio de 1891, declaró convencido de su anti-Balmacedismo y murió como mártir anti-gobiernista.

Se pidió clemencia, Balmaceda quiso darla pero la rebelión pretendía derrocarlo; proclamó proféticamente y como maldición: “he querido ser clemente, por eso se enviaron a Iquique los detenidos y por eso otros fueron puestos en libertad. Pero la clemencia parece que ha autorizado desmanes de la mayor gravedad”.

Los Congresistas apoyados por la oligarquía y empresas inglesas tenían a su favor parte de la Armada y a la fragata blindada Blanco Encalada; no pudieron salvarla, fue hundida por un torpedo autopropulsado (primera vez en el mundo) de las torpederas Lynch o Condell que Cumming no logró hundirs (en Caldera, 23 de Abril de 1891).

La oligarquía echa a O'Higgins y Cumming defensor de esa oligarquía, de su alianza con las empresas inglesas del salitre y traidor al Gobierno democráticamente constituido, que quiere las salitreras para los chilenos, que es sorprendido como traidor y fusilado, es aclamado como héroe.

Se premia su memoria con el nombre de una calle y se da una pensión vitalicia a su viuda e hijos. La historia la imponen y escriben los vencedores, la oligarquía otra vez. Balmaceda y sus ejércitos leales son derrotados. Balmaceda se suicida en la Embajada Argentina. Estados Unidos lo apoyaba,  pero una potencia superior, Inglaterra, apoyaba a los congresistas. La oligarquía repetirá, asociada a Estados Unidos el acorralamiento de otro Presidente que se suicida en La Moneda.

Ésta es una esquina y barrio especial. La Orden Salesiana tiene allí un complejo educacional y es una Orden educativa en la Iglesia Católica. Más allá en Cumming está el Liceo de Aplicación y al frente uno de los barrios  universitarios de Santiago. Guardo gratitud con las instituciones salesianas porque acogieron a mi tío materno en su orfandad por la muerte de su madre por tifus exantemático (transmitido por piojos) en Concepción y de su padre en Santiago. Ellos lo educaron especialmente en música y canto.

Aprendió a tocar la trompeta y otros instrumentos, con una carrera de canto e instrumental auspiciosa, se dedicó a avivar las barras del Colo-Colo y la barra nacional en sus encuentros deportivos.

Trabajó en la rama atlética de Colo-Colo. Él sacó a Chile de la total apatía en los deportes, ahora somos menos apáticos; a las barras les cayó la maldición de Balmaceda, la autorización de los mayores desmanes, imitando a las barras bravas bonaerenses. Él me hablo de un gran maestro de la educación, historiador, salesiano, miembro de la directiva de Colo-Colo, el Padre Manuel Acuña. Sus textos de historia eran superiores a los de nuestra educación en los liceos. Por ellos me inicié en la cultura hindú y budista lo que fue fundamental en mi relación con mis colegas indios en estos últimos 30 años.

Esta esquina es una esquina educacional y emblemática (velatorio de restos de Diego Portales y recepción triunfal de Manuel Bulnes después de la batalla de Yungay y posteriormente mausoleo para los héroes de la Guerra del Pacífico).

Continuando esta iniciativa y para acoger y atender educacionalmente a los huérfanos y damnificados de la  Guerra del Pacífico se crea allí el “Asilo de la Patria” (noviembre 1891) y la escuela técnico-industrial de la “Gratitud Nacional” para agradecer al Sagrado Corazón por el término y paz de la Guerra del Pacífico, inaugurados en 1892, siendo por mucho tiempo uno de los más distinguidos centros educacionales de Chile. Cabe preguntarse si no fue también por el término trágico de la revolución del 91, y de allí el nombre de la calle.

Este Cristo es, entonces, un Cristo educacional. No quiso permanecer ajeno a los movimientos estudiantiles con su jovial cultura en demanda de reformas educacionales. Quería estar presente con su doctrina de la no violencia pero con la exigencia de justicia, amor y verdad, posiblemente conjurar la maldición de Balmaceda, aunque eso significara una nueva pasión.

Algunos manifestantes al parecer ideológicamente adversos a Cristo o a quien sabe qué, de ¿dominación cultural?, sacaron al Cristo y lo re- “pasión”- aron ¿maldición de Balmaceda?

Cristo, con su poder pudo aniquilarlos ahí mismo, o inspirar a carabineros o feligreses para que los detuvieran, pero no quiso, se dejó llevar, quiso exponerse al movimiento estudiantil y a la calle. Dejó que su “pasión” en sombríos recintos, sometida a pocas miradas, se reconstituyera en una nueva pasión sometida a las miradas del mundo entero.

Él quiso proclamar su mensaje de amor y de paz aún a estas personas que lo sacaron violentamente de tan retirado lugar y lo expusieron a la humanidad. Sin duda reflexionarán que le han hecho un gran favor de difusión, y que por lo demás se saben perdonados, Padre perdónalos porque no saben lo que hacen. Ellos creen saber, pero el significado místico profundo y el favor cristiano que han hecho a la humanidad no lo perciben.

Personalmente dejaría ese Cristo a la entrada del Templo de María Auxiliadora (así se llama hoy) tal cual como quedó después de los golpes y torturas a las que fue nuevamente sometido. Muda estampa de un acto adverso a los que Cristo predicó insistentemente que había que transformarlos en actos de amor, justicia y de paz.

La principal y verdadera educación debe alcanzar la autonomía espiritual integral, como Cristo, Mahatma Gandhi, San Francisco, Luther King, Clotario Blest, Mandela y otros la alcanzaron. A la mayor parte los han perseguido o muerto violentamente. Si Ud. se educa mucho libremente corre peligro, si se instruye para servir a la oligarquía corre menos peligro, elija.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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